Lo decidieron las autoridades después de desalojar a los voluntarios que intentaban salvarlas en Cheynes Beach, porque los cetáceos volvieron a encallarse. Ya 51 animales atrapados habían perdido la vida.
Las autoridades ambientales de Australia tuvieron que tomar la trágica decisión de sacrificar a las 46 ballenas piloto que permanecían varadas en Cheynes Beach, después de que un grupo de voluntarios trabajaran contra reloj para intentar salvarlas. Pero en un nuevo intento, los cetáceos volvieron a encallarse. Ya habían muerto 51 animales en la costa, a unos 400 km al suroeste de Perth.
Veterinarios aplicaron la medida de eutanasia este miércoles a la tarde, luego de que a los voluntarios se les ordenara desalojar la playa en la que estaban trabajando para mantener húmedas y frescas a las ballenas sobrevivientes de un encallamiento masivo en el que ya habían muerto 51 especímenes.
Al sacrificio de las ballenas lo habían antecedido infructuosos intentos de devolverlas al Océano Pacífico. Las autoridades del estado de Australia Occidental intentaron armar una vía de escape con gomones. A pesar de haber sido conducidas al mar, loc cetáceos volvieron a regresar en grupo a la costa.
Un hecho similar ocurrió en septiembre de 2022, cuando murieron la mayoría de las 230 ballenas pilotos que se quedaron varadas en una isla de la región australiana de Tasmania, que, al igual que la playa Cheynes, está en las rutas migratorias de diversas especies de cetáceos.
Ese varamiento en Tasmania se produjo dos años después de que unas 470 ballenas piloto se quedaran varadas en ese mismo lugar, de las cuales solo un centenar pudieron ser rescatadas y llevadas a altamar.
Al igual que su país vecino Nueva Zelanda, Australia es escenario natural de frecuentes varamientos de ballenas y mamíferos marinos, sin que expertos hayan logrado esclarecer con precisión los motivos.




