El director de la Policía Departamental, Pablo Nieto, detalló el alcance de la reforma al Código de Convivencia que rige desde el 25 de mayo. Al no existir convenios ni cooperativas autorizadas en San Francisco, cualquier cobro en la vía pública es ilegal.
Una reforma de fondo busca cambiar por completo la fisonomía y la tranquilidad del espacio público en toda la provincia, y San Francisco no es la excepción. El director de la Policía Departamental, Pablo Nieto, visitó los estudios de Radio Estación 102.5 para explicar los alcances de las recientes modificaciones a la Ley Provincial Nº 10.326 del Código de Convivencia Ciudadana, las cuales entraron en vigencia el pasado 25 de mayo e incorporaron con severidad las figuras del cuidador de coches de manera irregular («naranjita» o «trapito») y del limpiavidrios.
El cambio principal radica en que se eliminó un viejo obstáculo que garantizaba la impunidad de estas actividades. “La naturaleza de la norma es ordenar el espacio público, llevarle tranquilidad a la gente y regular la seguridad vial”, introdujo Nieto, para luego lanzar el dato clave:
“Antes se necesitaba la denuncia de un damnificado. La gente por lo general no denunciaba por temor, por miedo a represalias, porque a lo mejor era habitual estacionar en ese lugar. Por eso es que ahora ya esta reforma no obliga a que nadie denuncie, sino que ya es de orden público y la policía al constatar a los cuidacoches los puede controlar, identificar y actuar de oficio”.
El jefe policial fue tajante respecto a la situación legal en la ciudad y echó por tierra cualquier tipo de rumor sobre una supuesta mesa de diálogo con trabajadores informales: “No es cierto que hubo una reunión entre lavacoches, la policía y la municipalidad para llegar a un acuerdo. Lo único que hemos hecho ha sido difundir esta norma”.
A su vez, aclaró que la ley exceptúa únicamente a las localidades que posean una ordenanza o convenio con cooperativas de cuidadores, algo que aquí no ocurre. “En el caso de San Francisco no existe esta figura, no hay ordenanza que permita ni convenio con ningún tipo de cooperativas, ya que cuenta con un estacionamiento medido en la ciudad a través de una aplicación. Por ende, no hay lugar a que se asiente a estos tipos de trabajos irregulares”, sentenció Nieto, argumentando que la ley busca evitar que se generen «asociaciones ilícitas o grandes organizaciones prácticamente mafiosas, como pasa en las grandes ciudades».
Respecto a cómo se viene aplicando la ley en las primeras semanas en San Francisco, el director policial admitió que a muchos los «agarró de sorpresa», a pesar de que en eventos masivos previos (partidos de fútbol, bailes o la Sociedad Rural) se los notificaba de que la propina debía ser estrictamente voluntaria. Reveló además que solía llegar gente de Rafaela, Buenos Aires y la provincia de Santa Fe exclusivamente a realizar estas tareas desconociendo las leyes cordobesas.

El protocolo de actuación actual es directo y se apoya fuertemente en la tecnología:
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Monitoreo constante: Si el operador de cámaras del 911 observa a un limpiavidrios o a un «naranjita», comisiona el móvil de inmediato sin necesidad de que un vecino llame.
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Traslado preventivo: Al constatar que no tienen habilitación municipal, los infractores son trasladados a la sede policial, donde las fuerzas de seguridad disponen de un plazo de 8 horas para averiguar sus antecedentes o verificar si poseen pedidos de captura.
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Sanciones escalonadas: El Ministerio Público Fiscal es el encargado de juzgar la falta. Para los primerizos sin antecedentes, la sanción suele ser trabajo comunitario o multa. El arresto de hasta 6 días se aplica como última instancia ante el incumplimiento de las anteriores.
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Pena duplicada: Si la actividad es cometida por dos o más personas que se organizan para «adueñarse del espacio público», o si se constata la reincidencia, la pena de prisión de libertad efectiva se duplica, pudiendo llegar de 6 a 12 días de arresto. En el caso de los limpiavidrios, el procedimiento incluye además el secuestro de todos los elementos de trabajo.
Nieto diferenció estas actividades del denominado «arte callejero» o malabaristas que se observan en los semáforos céntricos: “Esta ley es específicamente para cuidacoches y limpiavidrios… no alcanza a las personas que harían esto denominado como arte callejero, de quienes nunca hemos recibido una denuncia o llamada de agresión”.
En el cierre de la entrevista, el comisario se refirió a otra de las problemáticas que golpea y preocupa a los vecinos de los diferentes barrios: los delitos perpetrados por personas que sufren de adicciones severas.
Al respecto, detalló que la Departamental aplica de forma estricta los lineamientos de la Ley de Salud Mental. “Tenemos casos de personas conflictivas con consumos que ya son habituales y conocidos; en esos casos directamente aplicamos el protocolo de salud mental. No va alojado a la comisaría, sino que va a un centro de salud mental, más allá del delito que haya cometido”, especificó el uniformado. De esta manera, el sospechoso recibe primero la asistencia sanitaria correspondiente para lograr ser estabilizado y, una vez que se encuentra apto, es puesto a disposición de la Justicia para ser trasladado a un establecimiento carcelario provincial.
Finalmente, el director de la Departamental reiteró el pedido de colaboración a toda la comunidad de San Francisco para consolidar el éxito de la nueva normativa de convivencia: “Que sepa la gente que puede llamar al 911, que no tenga miedo de alertarnos. No hace falta ya que denuncie, no lo vamos a citar, no le vamos a preguntar ningún tipo de datos. Si se acerca una persona y quiere cobrarle, que no pague nada, que no tenga temor, nos dé aviso y nosotros inmediatamente vamos a acudir”, concluyó.
Siguen los controles en la calle: cinco nuevos limpiavidrios aprehendidos





