La tormenta que azotó a la región dejó una huella dolorosa en la localidad de Devoto, donde un olivo centenario se convirtió en víctima de los fuertes vientos.
Este árbol, que tenía casi 100 años de antigüedad, era uno de los pocos ejemplares de su especie que quedaban en el pueblo y tenía un significado especial para la comunidad.
Propiedad de Orlando Moine y Ana Cabella, el olivo había sido testigo y protagonista de innumerables momentos en la vida de los habitantes de Devoto. Durante más de 45 años, este árbol acompañó a sus propietarios en su residencia, siendo un símbolo de arraigo y tradición. Uno de los momentos más destacados en los que el olivo cumplía un papel importante era durante el Domingo de Ramos, en Semana Santa, cuando los vecinos acudían a él en busca de ramitos para la celebración.
Su pérdida ha generado un profundo pesar en la comunidad, que lo consideraba parte de su identidad.





