Uno de los hitos más importantes de la actividad hotelera del viejo San Francisco, lo constituyó la inauguración el 21 de enero de 1924, del Plaza Hotel, en 25 de Mayo 1940.
De Sada y Ortega, un singular emprendimiento de 44 habitaciones y 6 baños grandes de uso compartido, con agua fría y caliente, toda una novedad para la época.
Al cabo de algunos años, la viuda de Bartolomé Sada, Francisca, que había quedado como única dueña al morir su esposo, vendió el hotel (año 1939 aproximadamente) a Ricardo Boix y al yerno de éste, José T. Arbones, inmigrantes españoles: el primero oriundo de Questa, Valencia; y el segundo de Vigo, Galicia. A esta sociedad se incorporarán también como socios dos hijos de Boix: Ricardo y Eros. Este último y su padre venían desempeñándose como empleados del Plaza, uno como sereno y el otro como cadete. Algo inesperado ocurrió, ambas familias fueron favorecidas con el premio mayor de la lotería, lo cual les permitió comprar el hotel.
Contaba con una selecta clientela, especialmente profesionales, docentes, artistas y hombres de empresa. Su cocina estaba a cargo de dos expertos cocineros: Remo Richardone (italiano) y Juan Abadía (español), por lo que el menú estaba conformado por gran variedad de platos de uno y otro país.
Para el servicio de comidas disponía de fina vajilla y cristalería importada, grabada cada una de sus piezas con las iniciales del hotel. En el subsuelo estaba instalada la despensa, en la que se guardaban los vinos finos, fiambres, quesos y alimentos en conserva.
Desde 1957 y hasta 1965 aproximadamente, el bar y el comedor del hotel fue cedido en concesión: primero a Domingo Gauchat, y después a Enrique Lucarelli. También estuvo a cargo de este negocio Alfredo Bertoli, quien en años anteriores había atendido las confiterías del Sport Automóvil Club y Jockey Club. La actividad hotelera, propiamente dicha, cesó en la década de 1970.





