Eduardo Coronel y Noeli Forciniti son rosarinos y actualmente viven en Calabria. Tras recorrer distintas comunas del sur de Italia y analizar los programas habitacionales vigentes, llegaron a una conclusión clara: “Las oportunidades existen, pero están muy lejos de lo que suelen mostrar los titulares virales”.
Desde hace una década, las noticias sobre las famosas “casas por un euro” en Italia recorren el mundo prometiendo viviendas casi gratis o pagos en efectivo por mudarse. Para investigar el fenómeno desde adentro, la pareja de rosarinos Eduardo Coronel y Noeli Forciniti —quienes hoy residen en la región de Calabria— recorrieron diversos pueblos y analizaron la letra chica de estos programas habitacionales. Su conclusión es contundente: «Si alguien piensa que va a comprar una casa por un euro, mudarse al día siguiente y comenzar una nueva vida sin gastar dinero, eso no existe ni va a existir».
El programa original nació en 2015 para combatir la despoblación en el sur de Italia. En comunas como Aieta, un pueblo medieval de 700 habitantes, estas propiedades ya se encuentran agotadas debido a la masividad de las redes sociales. Además, el verdadero costo aparece en las etapas posteriores: refaccionar una vivienda semiderruida exige una inversión mínima de 100.000 euros, sumado a depósitos de garantía (caución) de entre 5.000 y 10.000 euros con plazos estrictos de 3 años para terminar la obra. Los compradores tampoco obtienen la ciudadanía italiana de forma automática por adquirir un inmueble, sino que deben contar con una situación migratoria regular previa para aplicar.

Nuevos programas de repoblación: «Abita Borghi Montani» y «Ripopola Calabria»
Ante el desgaste del modelo de un euro, las autoridades italianas han diseñado nuevas iniciativas estatales que se encuentran en sus fases iniciales:
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Abita Borghi Montani: Orientado a pueblos de montaña con menos de 3.000 habitantes. Ofrece ayudas económicas de hasta 5.000 euros para la compra o renovación, priorizando a familias con hijos y con el compromiso de residir allí por al menos 5 años.
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Ripopola Calabria: Consiste en un fondo de hasta 280.000 euros para que los municipios restauren edificios públicos en desuso (antiguas villas o palacios). Las comunas luego los ofrecen a nuevos residentes mediante alquileres accesibles o comodatos, entregando las viviendas ya renovadas y equipadas con conectividad de alta velocidad.
Respecto a las noticias sobre pueblos que supuestamente «pagan por vivir», la pareja advierte que no se trata de cheques en efectivo al llegar, sino de descuentos impositivos o subsidios específicos condicionados al desarrollo de actividades económicas locales y permanencia efectiva. La vida en estas localidades idílicas también demanda movilidad propia, ya que el transporte público es escaso y los servicios esenciales, como las guardias médicas, suelen estar cerrados o a distancias complejas de montaña.
De Rosario al mundo: la historia de @caminoideal
Antes de convertirse en creadores de contenido de viajes, Eduardo se desempeñaba como gerente de marketing y Noeli en tareas administrativas en una empresa privada de Rosario. En 2023 decidieron renunciar para recorrer el mundo. Vivieron un año en Australia y tres meses en Japón utilizando la modalidad de pet sitting (cuidar casas y mascotas a cambio de alojamiento gratuito).
A finales de 2024, viajaron al sur de Italia para tramitar la ciudadanía de Noeli y terminaron instalándose en Cetraro, una localidad costera de 13.000 habitantes en Calabria. Desde allí trabajan de forma remota para empresas internacionales y gestionan sus canales de YouTube e Instagram bajo el usuario @caminoideal, habiendo encontrado un equilibrio ideal entre costo y calidad de vida.





