Valentín Yankelevich contó la violencia que sufrió durante su infancia y explicó por qué cambió su apellido

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El hijo de Romina Yan relató los episodios de maltrato que, según su testimonio, vivió junto a su hermano por parte de su padre, Darío Giordano. También destacó el rol de su abuelo Gustavo Yankelevich y explicó por qué actualmente no mantiene contacto con él.

Valentín Yankelevich, hijo de Romina Yan, decidió contar públicamente las situaciones de violencia física y psicológica que, según relató, sufrió durante su infancia mientras vivía con su padre, Darío Giordano. En una entrevista con Tatiana Schapiro para Infobae, recordó los momentos difíciles que atravesó junto a su hermano Franco y explicó cómo logró alejarse de ese entorno con la ayuda de sus abuelos maternos, Gustavo Yankelevich y Cris Morena.

Valentín tenía siete años cuando murió su mamá, el 28 de septiembre de 2010. Según recordó, con el paso del tiempo, la situación familiar se volvió cada vez más difícil. A los nueve o diez años, comenzó a atravesar episodios de maltrato que, de acuerdo con su testimonio, también afectaron a su hermano.

El relato de una infancia marcada por la violencia

Durante la entrevista, Valentín describió distintas situaciones de agresión física, humillaciones y malos tratos que aseguró haber vivido en su casa. También recordó que las descalificaciones constantes afectaron su autoestima y lo llevaron a sentir que no era capaz de hacer nada.

El joven contó que asistir al colegio representaba un alivio frente a lo que ocurría en su hogar. Según explicó, tanto él como su hermano intentaron pedir ayuda, pero durante mucho tiempo sintieron que no encontraban un lugar seguro donde contar lo que estaban viviendo.

También relató que recurrieron a sus abuelos paternos, aunque, según su versión, en ese momento no obtuvieron la respuesta que necesitaban. La situación cambió cuando comenzaron a hablar con su abuelo materno, Gustavo Yankelevich, quien los escuchó y los acompañó para que pudieran salir de ese entorno.

El rol fundamental de Gustavo Yankelevich

Valentín destacó que su abuelo fue una figura clave para él y su hermano durante el proceso que les permitió dejar de vivir con su padre. Según contó, los encuentros que compartían después del colegio les dieron la oportunidad de hablar sobre lo que sucedía y pedirle que los recibiera en su casa.

A partir de esos testimonios, se inició un proceso judicial que se extendió durante varios años y terminó con la tenencia definitiva a cargo de Gustavo.

Al recordar esa etapa, Valentín destacó el amor y la contención que recibió de su abuelo. También expresó que asumió un papel fundamental en su crianza tras la muerte de Romina Yan.

A los 18 años, Valentín tomó la decisión de dejar de utilizar el apellido Giordano y adoptar el de su familia materna. Según explicó, era algo que deseaba desde hacía tiempo porque el apellido anterior le generaba malestar y quería mantener presente el vínculo con su mamá.

La decisión también tuvo un significado especial por su relación con Gustavo, a quien considera una figura paterna fundamental en su vida.

El distanciamiento con su padre

En la entrevista, Valentín confirmó que actualmente no mantiene relación con Darío Giordano. Explicó que la falta de reconocimiento de lo ocurrido y de un pedido de perdón que considerara genuino fueron factores determinantes para sostener el distanciamiento.

Además, recordó que los intentos de revinculación durante el proceso judicial le generaban temor y malestar. Por eso, sostuvo que no estaba dispuesto a reconstruir un vínculo que, según sus palabras, le había causado mucho daño.

Valentín también se refirió a su relación con su hermana Azul. Reconoció que la separación fue difícil, especialmente porque ella era muy chica cuando él y Franco dejaron la casa familiar. Sin embargo, aseguró que actualmente mantienen un vínculo muy cercano.

Finalmente, explicó que decidió contar su historia para dejar atrás una carga que llevaba desde hacía años y para que otros chicos que atraviesan situaciones similares sepan que pueden buscar ayuda.

En ese sentido, dejó un mensaje dirigido tanto a los menores como a los adultos: destacó la importancia de insistir hasta encontrar a alguien que los escuche y pidió que se preste atención a lo que los niños cuentan sobre sus experiencias.

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