El sanfrancisqueño Pablo Carranza y su familia sufrieron la pérdida de su padre, Eberto Carranza de 72 años, la semana pasada.
El hijo del fallecido, Pablo Carranza, hizo público su reclamo en nombre de toda su familia por el destrato, la falta de empatía y profesionalismo con que los atendieron durante esa difícil etapa en la Clínica Regional del Este de nuestra ciudad.
Su padre padecía una enfermedad en la cual sus pulmones ya casi no funcionaban y las complicaciones implicaban que fuera internado. Con el tiempo y tras muchos ingresos y altas, su medico de cabecera, el Dr. Calvimonti, decidió que era necesaria una intervención quirúrgica de alto riesgo. Eberto soportó la intervención y fue dado de alto pero al día de regresar a su hogar, sufrió una descompensación.
Cuando fuimos a la Clínica para que lo atiendan nos hicieron saber que » no querían ingresarlo y nos dijeron que si no podíamos cuidarlo, que lo llevemos a un geriátrico. Nosotros no podíamos creer que una doctora nos diga eso. No nos quedó otra más que llevarlo de vuelta a casa», recordó Pablo.

En ese momento volvieron a comunicarse con su médico de cabecera y éste, al solicitar una plaza en el internado, obtuvo la misma respuesta «Tenemos todo ocupado». Carranza aseguró que fue gracias al insistir del profesional Calvimonti que lograron ingresar a su padre pero también que los maltratos no cesaron allí.
«Aún con mi papá internado las secretarias querían que saquemos turno para que Calvimonti lo viera. Las enfermeras no realizaron su trabajo y mi hermana tuvo que hacer de todo.. ella misma le cambiaba el suero. Aguantamos así hasta que falleció», expresó con incredulidad Carranza.
El día del deceso de su padre, la Clínica nunca llamó a la Empresa de sepelios Rosso Hermanos para retirar al cuerpo. Pablo remarca que le habían dicho que iban a comunicarse con la funeraria y nunca lo hicieron.
«Mi padre falleció a las 11 de la mañana. Eran las 14 horas y Rosso no aparecía pero desde la secretaría me decían que me quedara tranquilo. Yo la verdad es que no aguanté mas, llamé a la empresa y resulta que nadie se había comunicado con ellos», recalcó. Además agregó «Yo no busco que despidan a alguien de su lugar de trabajo, solamente pido que traten a la gente por igual, desde el que menos tiene hasta que el más tiene».
«Tuvimos que sufrir hasta un robo durante la internación. Cuando lo llevaron al quirófano a mi padre, mi sobrina se acercó a la habitación y vio a un enfermero sacando plata de sus cosas. Ese fue el único episodio del cual se hicieron cargo, intervinieron las autoridades del sanatorio y lo expulsaron», recalcó Pablo.
La familia Carranza expresó que no es su deseo denunciar a PAMI o a la Clínica pero sí recalcaron que decidieron compartir la repudiable situación por la cual los hicieron pasar para que las cosas comiencen a cambiar.
La intención de los familiares que sufrieron un destrato es hacer que se conozca está realidad para que los responsables tomen medidas y eviten que se repita. Todas las personas merecen un trato digno y atención de salud. El vecino también le remitió una carta manuscrita al Director de la Clínica poniéndolo en conocimiento de la situación para que intervenga.
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