En este jueves 24 de septiembre se celebra el Día del Chofer de Colectivo. Jorge Taborda y Jorge Garay, trabajadores del volante de la ciudad, compartieron sus vivencias entre el tráfico exigente, los lazos con los pasajeros y el llamado a valorar el transporte urbano.
Este jueves 24 de septiembre no es una jornada cualquiera en el calendario del transporte. En el marco del Día del Chofer de Colectivo, la actividad en la terminal de ómnibus no se detuvo, pero sirvió de escenario para conocer de cerca a quienes día a día recorren las calles y caminos de San Francisco llevando a miles de vecinos a sus destinos.
«El volante me apasiona«: 11 años al frente de la línea urbana

Con 11 años de trayectoria como colectivero urbano y una destacada labor en la Línea B del servicio municipal, Jorge Taborda reafirmó la vocación con la que se sube al coche cada mañana. «Una satisfacción, hago lo que me gusta y por eso elegí el colectivo. El volante me apasiona«, remarcó a la hora de definir su profesión.
Sobre la realidad del tránsito diario en San Francisco, el chofer analizó con la mirada puesta en la prevención: «El parque automotriz que tiene San Francisco es bastante exigente. Por ahí te encontrás en situaciones de riesgo, pero bueno, estamos en riesgo todo el día que manejamos«. Más allá de los contratiempos, destacó la vocación de servicio que demanda el puesto, recordando haber ayudado en múltiples ocasiones a señoras mayores a abordar la unidad para evitar caídas.
A la hora de brindar un consejo para la comunidad local, Taborda fue enfático: «Yo les recomendaría que lo usen, especialmente a la gente grande. Para que dejen el auto en su casa o tengan una movilidad más segura y lleguen a destinos más tranquilos«.
Además, lanzó un fuerte pedido a todos los conductores: «Lo que recomendaría yo a la gente es que por favor conduzcan con precaución en la ciudad«.
«Somos como psicólogos«: 22 años de oficio y el vínculo con las escuelas de campo

Por su parte, Jorge Garay, quien cuenta con más de 22 años de experiencia como chofer y lleva cerca de 16 años realizando el recorrido que conecta la terminal con la escuela de campo, repasó el rol social que cumple su trabajo cotidiano.
Al trasladar a diario a distintas generaciones de chicos, Garay reconoció haber construido un lazo afectivo muy especial con sus pasajeros: «Te vas formando algún vínculo, acá tenés que ser psicólogo, darles consejos a veces. Son como mis hijos, me tocan a esos chicos y uno reacciona como si fueran propios, muy buena conducta tienen«.
A lo largo de más de dos décadas, las anécdotas se cuentan por decenas. Entre ellas, recordó con cierto trago amargo una ocasión en la que se esforzó a por devolver un teléfono celular y poco más de 4 mil pesos en efectivo que una pasajera había olvidado en la unidad, recibiendo como respuesta un reclamo insólito de $200 por parte del marido de la dueña. Pese a esos sinsabores, resaltó la calidez de la gente: «Hay cosas lindas, la gente dentro de todo nos quiere mucho. Además le cuidamos a los hijos, le cuidamos a la familia«.
Al cerrar su mensaje para los sanfrancisqueños, Garay hizo un llamado a valorar el servicio público de la ciudad: «San Francisco tiene que usar más el colectivo, darle más prioridad, valorarlo al transporte».
Un día de trabajo como cualquier otro
Pese a la fecha conmemorativa, ambos trabajadores coincidieron en que la mejor forma de festejarlo es prestando servicio con normalidad en las calles. Aunque contaron que ya recibieron el saludo y la felicitación por parte del director del área municipal, para los colectiveros el 24 de septiembre es una jornada que se celebra trabajando con la misma dedicación de siempre.
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