«Nosotros, la gente», el principio del colectivismo para lograr cambios sociales

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El reconocido escritor, Master en Dirección de Empresas y Presidente de Cono S.A, Andrés Braun, conversó con Radio Estación sobre el libro «Nosotros, la gente», de qué se trata el mismo y cuál es el mensaje que deja en estos tiempos políticos que vivimos como argentinos.

Para recuperar el atraso en relación a otras naciones, el contrato político precisa ser reformulado desde cero por y para la ciudanía. Desde ese puntapié es que se paran tanto Andrés Braun como su otro autor Alejandro Cabrera para describir y comparar como es la Argentina y su sistema político frente a otras naciones.

«Nosotros, la gente», cambió la historia de los Estados Unidos, según sostiene Braun ya que así comienza la constitución de esa nación. «Con esa frase se produjo la revolución más grande la historia, el poder está en la gente y ese es el secreto de su constitución y creo que por eso es que les va tan bien», afirmó.

“Nos, los representantes” eran los enviados de los incipientes gobiernos de provincia que siguieron al Virreinato. Esos caudillos controlaban el acceso a los recursos económicos de ciertos territorios y esto lo hacían con el soporte de milicias irregulares. Estos dos elementos eran las fuentes fácticas de su poder.

Desde el sur de Estados Unidos hasta la Argentina, todos los países se inspiraron en la reforma constitucional de nuestro país que comienza diciendo en su texto «Nos los representantes». En referencia a ello, Braun remarcó que desde su interpretación allí reside el problema ya que la democracia no es de la gente, sino de las autoridades que están en el poder.

En el modelo de referencia que toma Alberdi, el de las colonias británicas en Norteamérica, es la propia ciudadanía quien se da a sí misma un sistema político. Como en tantas otras naciones, la frase de apertura es “nosotros, el pueblo” o “nosotros, la gente”, es decir, la propia gente es la protagonista exclusiva en el contrato político fundacional.

Por ello, a lo largo de su libro expone que para terminar con esa democracia no participativa que hay en el país, la gente debe involucrarse más en cuestiones políticas y sociales. «Cambiar el sistema no se da de un día para otro, pero para ello tiene que hacer algo diferente; hoy tenemos todas las herramientas para cambiar paradigmas en la sociedad», agregó.

Siguiendo en esa línea, manifestó que la consigna ahora es abandonar el rol pasivo y las viejas formas con las que fue constituido el sistema político del país. «Hoy continúa instalado entre nosotros, intacto, el modelo mental del liderazgo fuerte, verticalista y como tal, unitario. Esto se corresponde con el esquema de poder de los caudillos, el cual, con el paso del tiempo, derivó en corporativista», señaló Braun.

Asimismo, manifestó que ello impacta fuertemente sobre dos figuras claves, que son por un lado, la autonomía municipal y por otro lado, el federalismo. Y añadió: «Consideramos totalmente agotado “el ciclo de los representantes”; es materialmente imposible lograr un gobierno medianamente satisfactorio con las reglas de juego vigentes».

Por último, aseguró que hoy las nuevas tecnologías posibilitan una participación activa y más accesible que décadas atrás. «Sin sueños, no hay cambios; si queres transformar la Argentina se debe empezar haciendo cambios en tu propia comuna», cerró.

Nosotros, la gente

El libro ofrece un debate político e incorpora el Manual Democracia Certera –reglas modernas para la toma de decisiones colectivas. En poco tiempo de lectura, el debutante podrá hacerse una primera idea de los principales problemas y de las posibles soluciones para nuestro sistema político:

– El concepto de territorialidad: cómo desactivar la conflictividad.

– La actualización del sistema electoral: mudar hacia la cooperación.

– La coparticipación desde abajo hacia arriba: el saneamiento fiscal.

El lector podrá acceder a ejemplos ilustrativos de lo que funciona bien en el mundo. El trabajo presenta una hoja de ruta para hacer realidad la transformación deseada. Se propone un paquete de reformas políticas para instalar una institucionalidad moderna, inteligente, que sea capaz de aprender y de administrar diversidad; con la flexibilidad y la apertura necesarias para estar siempre en tiempo real con el mundo, preparados para recibir con éxito lo bueno y lo malo que nos pueda traer el futuro.

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