En el marco de los festejos por los 80 años del Club El Tala, las historias de sus protagonistas ayudan a reconstruir la identidad de una institución profundamente arraigada en la comunidad.
Una de esas voces es la de Jorge Bianchi, quien repasó su extenso recorrido dentro del club, atravesado por el deporte, la amistad y el sentido de pertenencia.
Los primeros pasos y una época inolvidable
“Soy jugador del club El Tala desde los 8 años”, recordó, situando sus inicios allá por la década de 1950. Fue en ese contexto donde dio sus primeros pasos en el básquet, acompañado por figuras que marcaron su formación: “Ahí aprendí el ABC del básquet con gente como don Arturo Lazo, el ‘Tucci’ Chapero y Chichi Fiore”.
Aquellos años también estuvieron marcados por una fuerte cercanía entre jugadores y dirigentes. Bianchi evocó con humor y nostalgia la figura de Iginio Aimar, quien presidía el club en ese entonces: “Cada vez que ganábamos un campeonato íbamos a tomar el vermú a su casa. Eran otros tiempos, íbamos en bicicleta y no sabíamos si volvíamos o no”, contó entre risas.
Del jugador al dirigente, siempre cerca del club
Además de su etapa como jugador, Bianchi también tuvo participación en la vida institucional. Integró comisiones directivas en distintas épocas y fue tesorero en 2005, siempre con la intención de devolverle al club parte de lo que le brindó: “Con los años uno pasa a tratar de dirigir y de dar su experiencia”.
En su relato también destacó el crecimiento sostenido de la institución y el recambio generacional en la dirigencia. “Apareció gente joven que le dio un pulso terrible al club. Hoy se ve un club de barrio, pero con mucha gente comprometida, que lo quiere y lo hace crecer”, valoró.
Al referirse al aniversario número 80, Bianchi no ocultó su emoción: “Me trae una satisfacción muy íntima. Yo entré en los años 50 y hoy tengo más de 80 años, así que ver al club cumplir 80 es recordar momentos hermosos. Ojalá pueda cumplir muchos años más”.
Finalmente, sintetizó en pocas palabras lo que significó El Tala en su vida: “El club me trajo amistad, y amistad que todavía perdura”.
El testimonio de Jorge Bianchi se suma a las historias que construyen la memoria viva del Club El Tala, una institución que, a lo largo de ocho décadas, ha sabido consolidarse como un espacio de encuentro, formación y vínculos duraderos en la ciudad.
80 años de El Tala: el testimonio de una familia ligada a sus orígenes – Radio Estación





