Se cumplen 100 años de la visita de Carlos Gardel y José Razzano a San Francisco, un hecho que marcó un antes y un después en la historia cultural de la ciudad.
Así lo recuerda Arturo Bienedell, historiador local, quien reconstruyó los detalles de aquella histórica gira de 1925.
“El dúo Gardel-Razzano estuvo actuando entre el 28 y el 29 de septiembre del año 1925 en el Teatro Plaza, que en un momento se llamó Moderno, ubicado en la esquina de Iturraspe y Mitre”, explicó Bienedell. Sobre el lugar, el historiador recordó que “en ese sitio incluso hay una placa de cerámica que recuerda que ahí estuvo este teatro y que el dúo se presentó frente a la ciudad”.
La llegada de Gardel a San Francisco no fue casual. Bienedell destacó la figura de José Doliani, un empresario local fundamental para la promoción del arte en la región: “Doliani ya desde bastante tiempo antes estaba en el rubro, había comenzado con cine y también construyó un teatro importante para la época, al que llamó Teatro Moderno. Luego, cuando lo vendió, el nuevo propietario le cambió el nombre a Plaza”.
La visita de Gardel y Razzano formaba parte de una gira por localidades del interior del país.
Bienedell apuntó que “el contacto para que Gardel viniera fue realizado por Max Glucksmann, un empresario de Buenos Aires que tenía vinculación con San Francisco y que fue decisivo en la carrera artística de Gardel y otros artistas”.
El historiador detalló además el estilo del dúo: “Gardel y Razzano formaban el conjunto de La Vidalita. Cantaban principalmente milongas, tangos y algunos valses, con una temática campera que los hacía muy populares en ese momento”.
El público local respondió con entusiasmo. Bienedell recordó:
«Había tanta gente que Gardel pidió que se abran las ventanas del teatro para que su voz llegara a los que estaban afuera. Incluso salió a uno de los balcones a cantar un tema o dos para la gente que no había podido entrar”.
El historiador también destacó la relevancia de los testigos locales: “En nuestro Archivo y Museo conservamos el testimonio de Francisco del Sopo, que acompañó al dúo en la gira. Él era muy joven, pero estaba vinculado a José Doliani y a la actividad teatral de la ciudad, y pudo registrar de primera mano los detalles de las funciones”.
El paso de Gardel por San Francisco coincidió con un momento de transición en su carrera. “En Rafaela, al día siguiente, Razzano decidió no seguir cantando en el dúo debido a problemas de voz crónicos. Esto marcó la separación del conjunto Gardel-Razzano”, explicó Bienedell, añadiendo que “posteriormente Razzano quedó a cargo de la administración de la carrera de Gardel, quien emprendió giras por Europa y posteriormente incursionó en el cine en Estados Unidos”.
Sobre la popularidad de Gardel, el historiador reflexionó:
“Lo que lo hizo históricamente más grande y popular fue, posiblemente, la causa de su muerte temprana y sorpresiva. Cuando fallece en 1935, a los 45 años, estaba en el auge de su carrera, con giras internacionales y proyección en cine y teatro”.
Bienedell destacó también las diferencias con la difusión actual: “Hoy podemos seguir a un artista en cualquier parte del mundo al instante, pero en aquella época, si el artista no estaba actuando en el país, no estaba presente para el público local. Esto hizo que la visita de Gardel a San Francisco fuera un evento histórico y único”.
El centenario de la presentación de Carlos Gardel y José Razzano en San Francisco no solo rememora un momento artístico, sino que también evoca la pasión y el entusiasmo de una ciudad que fue testigo del nacimiento de la leyenda de uno de los íconos del tango mundial.





