Un especialista advirtió sobre el crecimiento de las conductas suicidas, especialmente entre adolescentes y jóvenes, y remarcó la importancia de la prevención, la escucha y el acompañamiento.
Los recientes datos sobre suicidios en Argentina volvieron a poner en el centro de la discusión una problemática de salud pública que, según especialistas, requiere mayor prevención y abordajes sostenidos. La tasa alcanzó los 11,8 casos cada 100.000 habitantes, ubicando al país entre los que presentan los índices más elevados de Sudamérica.
En diálogo con Cadena 3 Rosario, Demián Rodante, psiquiatra y jefe de la sección de Psiquiatría del Hospital Moyano, explicó que las conductas suicidas constituyen un problema que se mantiene desde hace décadas y que en los últimos años adquirió mayor visibilidad.
El especialista, además vicepresidente del capítulo de Suicidología de la Asociación de Psiquiatras de la Argentina, señaló que las conductas suicidas se convirtieron en uno de los principales desafíos emergentes de la salud mental y que una proporción importante de las consultas en psiquiatría y psicología está vinculada con esta problemática.
No siempre existe un diagnóstico previo
Rodante explicó que no existe una única causa detrás de las conductas suicidas y que cada situación debe analizarse de manera individual. Entre los factores que pueden aumentar la vulnerabilidad mencionó cuestiones socioeconómicas, antecedentes de situaciones traumáticas y diferentes circunstancias personales.
También remarcó que una persona puede atravesar una crisis de este tipo sin contar necesariamente con un diagnóstico psiquiátrico previo. Por eso, consideró fundamental evitar simplificaciones y comprender cada caso dentro de su contexto.
Preocupación por los adolescentes y jóvenes
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es el cambio registrado en los grupos etarios más afectados. Según Rodante, durante décadas las tasas más elevadas se concentraban principalmente en adultos mayores, pero durante los últimos años se produjo una transición hacia adolescentes y adultos jóvenes.
El especialista señaló que la frecuencia de pensamientos suicidas entre adolescentes es considerablemente mayor que en la población general y sostuvo que se trata de una tendencia observada también en otras regiones del mundo.
Frente a este escenario, destacó la necesidad de fortalecer las políticas de prevención en escuelas y ámbitos laborales, y remarcó que las estrategias preventivas que cuentan con respaldo científico pueden generar resultados positivos cuando se aplican de manera sostenida.
La importancia de preguntar y escuchar
Rodante también destacó que la prevención no depende únicamente de profesionales de la salud. Familiares, amigos, docentes y compañeros pueden cumplir un papel importante cuando advierten que alguien está atravesando un momento de sufrimiento.
El especialista consideró que preguntar de manera directa por el bienestar de una persona puede ayudar a detectar situaciones de riesgo y permitir que reciba acompañamiento profesional.
Ante una situación de este tipo, recomendó escuchar sin juzgar, tomar en serio lo que la persona expresa y buscar ayuda profesional y de confianza. También remarcó que muchas personas que atravesaron una crisis posteriormente pudieron mejorar y encontrar otras formas de afrontar sus problemas.
La entrevista volvió a poner el foco en la necesidad de abordar la salud mental como una problemática social, con políticas públicas continuas, herramientas de prevención y una participación activa de la comunidad y los medios de comunicación.
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