La actividad manufacturera de Santa Fe acumula seis meses consecutivos de caída y crece la preocupación por el impacto en las ventas, el empleo y la competitividad de las empresas.
La producción manufacturera de Santa Fe registró una caída interanual del 1% en junio y acumuló una baja del 3,7% durante los primeros seis meses de 2026, según el último informe de la Federación Industrial de Santa Fe (FISFE).
Mariano Ferrazzini, integrante del Comité Ejecutivo de FISFE, describió el escenario como complejo y señaló que la disminución de la actividad se presenta de manera bastante generalizada, aunque algunos sectores logran sostener mejores niveles de producción.
Uno de los rubros más afectados es el sector metalúrgico, mientras que algunas actividades relacionadas con la producción primaria y el agregado de valor presentan un comportamiento relativamente más favorable.
Ferrazzini también advirtió que la situación comienza a impactar en el empleo y las expectativas empresariales. Según explicó, el problema principal actualmente se encuentra en la dificultad para encontrar compradores dentro del mercado interno.
De acuerdo con una encuesta realizada por la entidad industrial, el 80% de los empresarios consultados aseguró tener mayores dificultades para encontrar compradores que para competir con productos provenientes del exterior. En ese contexto, el dirigente resumió la situación señalando que actualmente “no venden ni los importadores ni la producción nacional”.
Otro de los factores que preocupa al sector es el costo del financiamiento. Ferrazzini afirmó que las industrias enfrentan tasas de interés cercanas al 30% anual en dólares, mientras que los productos importados competirían con costos financieros considerablemente menores.
Desde FISFE también reclamaron revisar la estructura tributaria y mencionaron particularmente a Ingresos Brutos y el impuesto al cheque, considerados por el sector como cargas que afectan la actividad productiva.
En cuanto a las políticas económicas, el dirigente cuestionó la falta de respuestas del Gobierno nacional y destacó que desde la Provincia de Santa Fe encuentran mayor diálogo con las autoridades.
Finalmente, Ferrazzini planteó que la discusión no debería centrarse únicamente en el tipo de cambio, sino en cómo mejorar la competitividad de la industria. Advirtió que una eventual modificación cambiaria, sin cambios estructurales, podría tener efectos limitados y terminar repercutiendo sobre los salarios y el poder adquisitivo.
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