En diálogo con la 102.5, el intendente Damián Bernarte se refirió al estado económico del Municipio y aclaró la situación ante los rumores de crisis.
Bernarte enfatizó que la administración mantiene la solidez financiera: “La economía del Municipio está navegando por aguas calmas. Tenemos que tomar parámetros para decir cómo es la situación de la municipalidad. Si uno hace un análisis económico, la municipalidad paga a todos sus proveedores y tiene tomados créditos que se terminarán de pagar en dos años y medio, no más. Esos créditos los tomamos bajo la recomendación del Gobernador, eran muy buenos y tuviemos la oportunidad de operar con Bancor. Con ellos compramos 5 máquinas vehículos para el corralón municipal”.
Además agregó: “Pagamos aguinaldos y sueldos en tiempo y forma. No tuvimos que fraccionar el aguinaldo en cuotas».
«Si uno analiza todos los meses, incluído el mes de septiembre, la suma da superávit. Por lo tanto en lo financiero, en lo económico, estamos bien sólidos. Durante todo el año entró más dinero del que salió”, indicó.
Bernarte explicó que los cambios económicos nacionales obligaron a ajustar la planificación local: “Desde que cambió el gobierno nacional hubo que hacer una ecuación diferente porque para frenar la inflación se enfrió la economía. Se recauda menos en nación porque hay menos actividad económica, entonces así llega menos dinero a las municipalidades. Nosotros como municipalidad, en una economía enfriada y con mucha menor actividad, recaudamos menos”.
“Estamos viendo si vamos a llegar a juntar el dinero que presupuestamos allá por noviembre, porque hay menos dinero y porque hay menos actividad económica. Eso nos llevó a reformular lo que tiene que ver con la ecuación de ingresos y egresos y ese tiempo que nos tuvimos que reacomodar llevó a la toma de decisiones que nos tienen navegando ya hace varios meses en aguas calmas, pero no por un desmanejo, sino por un cambio de la realidad económica”, concluyó.

Con la llegada de Juan Carlos Sola como nuevo Secretario de Economía en la Municipalidad de San Francisco, el ejecutivo ganó el conflicto laboral ante el SUOEM y ajustó todas las áreas con recortes y congelación de tarifas a proveedores hasta principios de 2026, para no cortar la cadena de pagos.
Consultado sobre los ajustes internos, Bernarte afirmó: “El ajuste fue positivo, la reducción de áreas era necesaria. Esas fueron parte de las decisiones difíciles que tuvimos que tomar.”.
Según el intendente, las decisiones respondieron a la necesidad de adaptarse a una nueva realidad económica: “Era como pasar de siete años de vaca gorda a los siete años de vaca flaca. Nos adecuamos, como hemos hecho siempre, a la nueva realidad económica y financieramente la municipalidad está realmente muy bien”.

Bernarte ambien se refirió al acuerdo alcanzado con SUOEM y a la repercusión de los recortes salariales: “Son parte de las reglas de juego y de la convivencia. Uno quiere que los trabajadores tengan salarios dignos y que puedan vivir y satisfacer sus necesidades. Ese es como el objetivo madre”.
Sobre la imposibilidad de mantener aumentos salariales vinculados a la inflación, explicó: “Cuando cambia la ecuación donde empiezan a caer los ingresos, la ecuación que se venía dando de ajustar salarios conforme a los índices inflacionarios no fue más posible hacerlo. No lo pudimos hacer más, había que tomar decisiones».
«Cuando uno compara los salarios de los empleados de la Municipalidad de San Francisco con el resto de las municipalidades, son salarios realmente buenos, merecidos y buenos”, recalcó.
El intendente continuó defendiendo las decisiones antipáticas pero necesarias: “No podíamos actuar con irresponsabilidad de seguir dando aumentos siguiendo la tasa inflacionaria porque no los íbamos a poder pagar, y si los pagábamos lo único que íbamos a poder hacer es pagar salarios y no íbamos a poder prestar los servicios por los que la gente paga, no íbamos a poder hacer nada. A veces uno tiene que tomar decisiones que son antipáticas, pero es en beneficio del conjunto”.
Finalmente, Bernarte valoró la convivencia democrática y el respeto a los derechos sindicales: “Más allá de la disponibilidad sobre la legalidad de la forma, uno entiende que el empleado y el sindicato pelean por sus derechos, eso es también lógico y es parte de la convivencia en la vida en comunidad, es parte de la convivencia democrática y hay momentos donde las discusiones son un poco más tensas, pero finalmente siempre se encuentra un punto de equilibrio. Es lo que hemos tratado de hacer, que los empleados sigan teniendo buenos sueldos y que la municipalidad pueda prestar servicio y pueda hacer obra pública”.





