Con entusiasmo y muchas expectativas, Cantorcitos se alista para su participación en la 22ª edición del Festival del Humor, la Buena Mesa y la Canción.
La banda, integrada por Rubén Culi Taborda y Denis Pineda, destacó la importancia del evento y la posibilidad de mostrar su segundo disco, «Vagamundos», ante un público masivo.
“El festival es una gran oportunidad para nosotros. Es un escenario que tiene impacto, visibilidad y donde podemos compartir con la gente las canciones que venimos trabajando”, comentó Denis Pineda.
A pesar del intenso calor de estos días, el grupo se mostró optimista: “Esperemos que el clima acompañe, pero la Pacha nos va a dar la posibilidad, olvidate”, expresó Culi Taborda con humor.
El grupo viene de un 2024 muy intenso, enfocado en la producción y lanzamiento de su segundo disco. “Nos llevó todas las energías cerrar este material, no solo en la grabación, sino en subirlo a las plataformas y registrar las obras”, explicó Taborda, quien además destacó que la mayoría de las canciones son de su autoría.
El disco fue presentado en varios espacios culturales, como el Centro Cultural de la Ciudad y la Casa de la Cultura de Devoto, con gran acompañamiento del público. “Fue hermoso, muy emotivo. Como pocas veces, estuvimos nerviosos, queriendo que todo saliera perfecto”, recordó Pineda sobre la presentación.
El festival será un nuevo escenario para compartir estas canciones con un público más amplio.
“El hecho de que sea televisado le da un toque extra. Vamos a poner a consideración de toda la gente este segundo disco, ‘Vagamundos’”, resaltó Taborda.
Si bien Cantorcitos disfruta de la cercanía con el público en espacios más reducidos, los festivales representan un desafío diferente. “Nos gusta tocar en lugares íntimos, con la gente cerca, en una casa, en un living, con un ida y vuelta más directo”, confesó Taborda.
Por eso, celebraron la reapertura del Teatrillo, que consideran ideal para este tipo de encuentros. “Es hermoso porque es un ambiente distinto, donde se genera un espacio de escucha. En un festival, en cambio, hay que cambiar el chip, transmitir el mensaje de otra manera y adaptarse a un escenario enorme con un predio lleno de gente”, explicó Pineda.
Aun así, subirse a un escenario grande es una experiencia única. “Lo de Cosquín fue increíble. Nos tocó pisar ese escenario en el festival y lo que se siente ahí es real. Desde el momento en que empieza a girar el plato, la magia se apodera de todo”, expresó con emoción Pineda.
Sobre el proceso creativo, ambos coincidieron en que la inspiración llega de formas impredecibles. “No nos sentamos a componer, sino que siempre hay un disparador”, contó Culi Taborda.
Desde una imagen en la calle hasta un recuerdo guardado por años, las canciones surgen cuando menos se lo esperan.
“Yo tengo ideas anotadas desde hace 10 años que de repente resurgen y se convierten en canciones. O a veces todo sale en 15 minutos. No hay una única manera”, agregó Denis.
Antes de despedirse, Cantorcitos aprovechó para invitar a toda la comunidad al festival. “Hay una grilla con artistas de nivel internacional y también cambios interesantes en la gastronomía. Está buenísimo que la ciudad tenga estos espacios y que la gente los apoye. ¡Nos vemos en el festival!”, concluyó Taborda.
https://www.youtube.com/watch?v=dkfqJfW0YN8





