Clases de apoyo escolar del grupo Emaús

Consolata

En una reciente entrevista en Radio Estación, representantes de Caritas Consolata, Carina Usseglio y Elisa Tartaglia, compartieron detalles sobre el importante trabajo que realizan en el Barrio Roque Sáenz Peña, destacando su misión de asistencia, promoción humana y transformación social.

Karina, una de las voceras de Caritas Consolata, explicó que su labor se extiende más allá del famoso comedor de la Virgencita, abarcando múltiples iniciativas que buscan mejorar la calidad de vida de las personas en situación de vulnerabilidad. Desde la asistencia material hasta la promoción de la autosuficiencia, Caritas Consolata se esfuerza por empoderar a las personas y brindarles las herramientas necesarias para salir adelante por sí mismas.

«Caritas tiene tres puntos pilares, uno es el de la asistencia, la asistencia material en diferentes situaciones, puede ser situaciones ocasionadas por la naturaleza, por la situación económica, etc; la promoción humana y la calidad transformadora. Porque siempre se empieza por la asistencia, pero la idea es que la persona después pueda desplegar sus propias capacidades para salir adelante por sí misma», comenzaron explicando.

Carina Usseglio y Elisa Tartaglia: A los niños se los asiste no solamente con la merienda, sino con momentos de juego, lectura de cuentos

Uno de los programas destacados es el taller de tejido, que comenzó como una actividad para personas mayores y se convirtió en un espacio comunitario donde se comparten habilidades y se fomenta la solidaridad. Lo que comenzó como la confección de frazadas ahora incluye la elaboración de diversos productos que se venden en ferias locales para recaudar fondos destinados a la compra de alimentos para familias necesitadas.

«El año pasado comenzó a funcionar un taller de tejido, que en un principio estaba orientado a personas mayores que por ahí saben de tejido, tienen tiempo y están en sus casas. La idea era invitarlos a que salieran de sus casas y vinieran a tejer cuadraditos para armar frazadas», comentaron sobre una de las actividades.

«Cuando pasó el invierno, el taller, en teoría, dejaba de funcionar, pero ellas estaban tan entusiasmadas que no quisieron dejar y como en Caritas siempre tenemos prendas en desuso o donaciones de telas, retazos y demás, se pusieron a coser, asi que también se armó un taller de tejido; y con lo que elaboran empezaron a hacer ferias. Lo que se vende en las ferias junto con los ingresos del roperito, nos sirve para poder comprar los alimentos que necesitamos para los módulos alimentarios que entregamos mensualmente a las familias que asistimos en el barrio«, continuaron.

Además del taller de tejido, Caritas Consolata también coordina un programa de apoyo escolar y un merendero, ambos destinados a niños y jóvenes del barrio. El apoyo escolar, dirigido por Elisa, una coordinadora recién nombrada, brinda clases de refuerzo a estudiantes que no tienen acceso a tutorías privadas. Por otro lado, el merendero ofrece no solo alimentación, sino también un espacio de contención y recreación para los niños, quienes disfrutan de momentos de juego y lectura junto a voluntarios comprometidos.

«Recibimos los niños que están más necesitados para la enseñanza, que no tienen medios de pago para un particular. Somos la mayoría docentes jubilados, pero también hay profesores, que están trabajando y vienen también a darnos el apoyo», nos comentaron.

El trabajo de Caritas Consolata no solo se centra en la asistencia material, sino que también se enfoca en el aspecto emocional y educativo de las personas a las que ayuda. «A los niños se los asiste no solamente con la merienda, sino con momentos de juego, lectura de cuentos…» Con un equipo de voluntarios comprometidos y una comunidad solidaria, Caritas Consolata se ha convertido en un faro de esperanza en tiempos difíciles, demostrando que la solidaridad y el compromiso pueden marcar la diferencia en la vida de quienes más lo necesitan.

https://www.youtube.com/live/PFGwAd9HPjY?si=rNo6Qn3Zdrn1hLfx

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