La reforma modifica sustancialmente el sistema privado de capitalización individual establecido durante la dictadura de Augusto Pinochet en 1981.
El Congreso de Chile aprobó este miércoles una reforma clave al sistema de pensiones, impulsada por el presidente Gabriel Boric. Con 110 votos a favor y 38 en contra, la Cámara de Diputados ratificó el proyecto, que busca mejorar las bajas jubilaciones mediante el aumento de los haberes y la creación de un seguro social.
El nuevo sistema mixto de pensiones combina un pilar contributivo con un seguro social y modifica la Pensión Garantizada Universal. En el nuevo modelo, las empresas aportarán un 8,5% de los fondos jubilatorios, mientras que los trabajadores seguirán cubriendo un 10%.
A pesar de que el gobierno de Boric inicialmente planteó eliminar las administradoras de fondos de pensiones (AFP), estas fueron suprimidas, como esperaba el presidente. Sin embargo, la reforma introduce mecanismos de solidaridad y regula la industria.
Se estima que cerca de 2,8 millones de jubilados se beneficiarán con incrementos de pensiones de entre un 14% y un 35%, y la pensión básica universal aumentará de 214.000 a 250.000 pesos chilenos.
Esta reforma es uno de los grandes logros de Boric y responde a una demanda histórica de los chilenos, especialmente tras las protestas de 2019, que exigían la refundación del sistema de pensiones.





