La falta de agua afecta a 78.217 familias y provocó la muerte de más de 75.000 cabezas de ganado. Las autoridades advierten que las condiciones climáticas podrían agravarse en los próximos meses, con sequías persistentes en algunas regiones y lluvias intensas en otras.
La sequía provocada por el fenómeno climático El Niño afecta a miles de familias en Bolivia y genera un fuerte impacto en la actividad ganadera. Según datos del Gobierno, la emergencia alcanza a 78.217 familias de seis de los nueve departamentos del país, mientras que más de 75.000 animales murieron por las consecuencias de la falta de agua.
El viceministro de Defensa Civil, Roberto Rivero, informó que las zonas afectadas son Oruro, La Paz, Chuquisaca, Cochabamba, Santa Cruz y Potosí. Además de las pérdidas registradas, la escasez de agua impactó en otros 917.447 animales, lo que agrava la situación de los productores y las comunidades rurales.
Rivero también advirtió que las condiciones meteorológicas podrían continuar siendo desfavorables durante los próximos meses. Mientras algunas regiones podrían enfrentar períodos prolongados de sequía, otras corren el riesgo de sufrir lluvias intensas y crecidas de ríos, con posibles inundaciones.
La diversidad geográfica de Bolivia representa un desafío para las autoridades, que deben responder a emergencias de distinta naturaleza, como sequías, nevadas, tornados e inundaciones. Por este motivo, la planificación y la prevención resultan fundamentales para reducir el impacto de los fenómenos climáticos sobre la población y las actividades productivas.
En ese contexto, el Gobierno boliviano comenzó a implementar medidas preventivas de cara a la temporada de lluvias, que se extiende de diciembre a marzo. Las acciones están dirigidas especialmente a las comunidades de las regiones oriental y central del país, donde las inundaciones y los desbordamientos de ríos suelen generar complicaciones.





