LUEGO DE TRES AÑOS DE CONVERSACIONES, GOBIERNO Y GUERRILLA LOGRARON LIMAR ASPEREZAS EN LOS TEMAS MÁS COMPLEJOS DEL PROCESO, CON LA PROMESA DE NO CAER EN LA IMPUNIDAD Y DE RESPETAR A LAS VÍCTIMAS DEL CONFLICTO QUE SUFRE EL PAÍS HACE YA MÁS DE 50 AÑOS.
[divider][/divider]
Colombia termina el año con esperanza de alcanzar la ansiada paz en el entrante 2016, con varios logros obtenidos como el acuerdo en el punto de justicia y en el de víctimas, los más álgidos de la agenda en el proceso de paz que se desarrolla en La Habana, y con el recuerdo de la foto que recorrió el mundo en la que el presidente Juan Manuel Santos y el líder de las FARC, Timonchenko, se dieron la mano como gesto simbólico.
En esa línea, el 2015 cierra con el acuerdo final en la mira, con ansias de una tregua bilateral y el desafío de superar los puntos todavía pendientes, entre ellos el mecanismo de refrendación que se usará ante un eventual pacto final ente las partes.
Durante el año en el que el papa Francisco visitó la región y alentó con acercar la paz, y en el que comenzó el deshielo de Estados Unidos y Cuba, Colombia avanzó en acuerdos y empezó a saborear un tiempo distinto.
Podrán mencionarse entre los logros el acuerdo sobre tierras y desarrollo rural, el de participación política, y el de drogas ilícitas.
El desminado humanitario conjunto, el acuerdo sobre la desaparición de personas, y la participación de las víctimas en el proceso también forman parte de lo conseguido a partir de las negociaciones.
Satisfacer expectativas y reclamos de las víctimas en cuanto a verdad, justicia, reparación y garantía de no repetición fue durante 18 meses una ecuación casi imposible de resolver para las partes, y por eso se celebró los primeros días de diciembre cuando se anunció por fin el esperado arreglo de justicia y víctimas.
En este año también hubo voces que sumaron debates a la mesa de negociación, entre ellas las de la ciudadanía a través de los foros por la paz realizados en Bogotá, y las de organizaciones sociales y la izquierda, a través de reciente Mesa Social por la Paz.En el medio hubo altibajos, y varios cese al fuego por parte de las FARC que no tuvieron continuidad ante los ataques del Ejército, salvo la última que aún se mantiene y pide respuesta del gobierno.
Desacuerdos y declaraciones cruzadas en muchas ocasiones hicieron tambalear el rumbo del proceso, que, sin embargo, superó escollos hasta llegar al apretón de manos de Santos y del líder de la guerrilla, sin precedente por su simbolismo en la historia colombiana.
El diálogo de paz fue salpicado por otras situaciones que dispersaron la atención del proceso como fue la crisis fronteriza con Venezuela a mitad de año que casi rompe las relaciones entre Bogotá y Caracas.
La situación comenzó en agosto cuando el presidente venezolano Nicolás Maduro ordenó el cierre de pasos fronterizos por el estado Táchira y luego extendió la medida a los estados Zulia, Apure y Amazonas, por donde pasa la línea divisoria, de poco más de 2.200 kilómetros en total.
Basó su orden y la adicional instauración del estado de excepción, en el combate al contrabando de alimentos, medicinas y combustible hacia Colombia, así como a la violencia de supuestos paramilitares.
La crisis afectó la relación entre ambos países y despertó declaraciones de las FARC contra el gobierno de Colombia, que hasta evaluó repensar «seriamente» el papel de Venezuela en las negociaciones en Cuba.El proceso de paz con las FARC tiene como países garantes a Cuba y Noruega y en calidad de acompañantes a Chile y Venezuela.
Otro de los pendientes que se lleva el 2015 es el inicio formal de los diálogos de paz con la otra guerrilla colombiana, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) ya que aunque el gobierno manifestó su voluntad por establecerlos, finalizando el año aún no hubo anuncios oficiales. Representantes del ELN y del gobierno se reunieron en 2015 al menos seis veces en Ecuador, durante encuentros «exploratorios» organizados por la Secretaría Nacional de Inteligencia de ese país.
Ante esas reuniones se especuló con la posibilidad de que los diálogos sean en Quito, versión que tomó fuerza cuando el presidente Rafael Correa ratificó su propuesta para que sea Ecuador el lugar en el que se realice el proceso de paz con el ELN.
En cuanto al diálogo instalado el Palacio de Convenciones habanero, aún queda el desafío de la refrendación de los acuerdos y de un cese bilateral del fuego, dos temas que enfrentan a las partes, que ya han declarado públicamente diferencias.
Resta además que la euforia de un gran año de avances hacia la paz se plasme en el cómo y dónde, y que la esperanza de toda una sociedad se consolide en apoyo para que esta transición pueda llegar a buen puerto. También queda esperar que detractores del actual diálogo en La Habana, como el senador y ex presidente Alvaro Uribe, logre sumarse al que pareciera ser el proceso que por fin le traiga a Colombia.
Telam




