Con la participación de más de 250 estudiantes y 50 docentes, diversas instituciones educativas y organizaciones locales se reunieron para reflexionar sobre el acoso virtual, el uso de dispositivos tecnológicos y la importancia de construir vínculos basados en el respeto y la empatía.
La comunidad educativa fue escenario de una intensa e inspiradora jornada de debate y concientización enfocada en las problemáticas que atraviesan a niños y adolescentes en su cotidianeidad. El encuentro combinó desarrollos tecnológicos preventivos, investigaciones académicas, reflexiones pedagógicas y expresiones artísticas destinadas a ponerle voz al malestar y promover una convivencia más inclusiva.

Innovación tecnológica y participación estudiantil
Durante el encuentro, representantes de la UTN presentaron el trabajo de su nuevo observatorio de ciberseguridad, impulsado junto a estudiantes de Ingeniería en Sistemas. En este marco, se dio a conocer la aplicación «La voluntad es conectar», una herramienta interactiva diseñada mediante situaciones simuladas y preguntas para que los chicos evalúen qué decisiones tomar ante casos de ciberbullying, tomando conciencia de que «lo que hacemos en una pantalla también tiene consecuencias«.
Por su parte, los alumnos de sexto año de ciencias sociales del Instituto Hermanos Maristas compartieron las conclusiones de sus trabajos basados en encuestas y entrevistas sobre adicciones, bullying y acoso, anticipando su incorporación al Observatorio Social Marista para continuar investigando estas problemáticas. Asimismo, desde la Escuela San Martín expusieron las reflexiones trabajadas en las aulas bajo premisas claras: «Frenar, pensar y actuar«, destacando que todos los estudiantes tienen derecho a expresarse sin importar diferencias de salud o aspecto físico.

Miradas expertas y el rol de las familias frente a las pantallas
La jornada contó con la disertación de la Licenciada en Educación Sandra Bulacio, autora del libro «La violencia escolar desde dentro», quien compartió los resultados de su investigación sobre representaciones sociales en colegios secundarios. La especialista advirtió sobre un dato revelador: «La violencia está naturalizada, ya casi no la vemos«, y destacó la necesidad de «abrir las ventanas de la academia para que el conocimiento camine las aulas«.
En sintonía con los desafíos digitales actuales, la Comisión Manos Libres —una asociación originada en Buenos Aires— aportó su perspectiva sobre la urgencia de «retrasar el uso de celular en niños y adolescentes« y concientizar sobre el acompañamiento activo que deben ejercer los adultos.
El arte como puente de inclusión

El cierre del evento estuvo marcado por momentos de profunda emoción a través del arte. Con números a cargo de la institución Don Orione y las interpretaciones musicales del Coro Cariño, los jóvenes demostraron que la música y la expresión corporal funcionan como vehículos ideales para transmitir un mensaje de conciliación, respeto por las diversidades y compañerismo. El arte también fue la forma de expresión de otras instituciones, patinando, bailando y cantando.

Con una convocatoria que reunió a 250 estudiantes y 50 docentes, la jornada dejó como premisa fundamental la necesidad de escuchar más a las juventudes, no ocultar lo que duele y generar acuerdos institucionales reales donde la empatía y la palabra sean los verdaderos pilares de la educación.





