Así lo indica un informe de la asociación civil “Juntas por el derecho a la ciudad”. “Muchas familias han bajado su calidad de vida para poder pagar el alquiler”, manifestó Agustina Tissera.
La dificultad para acceder a una vivienda en Argentina es una problemática que no cesa en su reclamo y poca resolución parece avizorar a corto plazo. La falta de propiedades para alquilar y el alto valor del precio de los mismos son una preocupación general para gran parte de la sociedad. Ahora bien, actualmente ¿cómo se la rebuscan los cordobeses para acceder a una vivienda en alquiler?, ¿cómo influye el costo del mismo en la economía personal y cuáles son los sectores más afectados?
El alquiler es en la gran mayoría de los casos la única posibilidad para acceder a una vivienda. En este punto, elegir dónde vivir según nuestras necesidades es casi una utopía. Alquilamos lo que podemos según nuestros ingresos. Juntas por el derecho a la ciudad es una Asociación Civil de Córdoba conformada en 2018 por profesionales de diferentes disciplinas que abordan el urbanismo desde una perspectiva de género y por el derecho a la ciudad. Hace unos días compartieron una recopilación de datos acerca de cuánto de nuestros ingresos destinamos al pago del alquiler y cómo afecta este en la economía personal.
“Muchas familias han bajado su calidad de vida para pagar el alquiler”
Según los datos brindados por ONU hábitat, la vivienda es asequible si se destina menos del 30% de los ingresos a ella. Sin embargo, esta situación no es real para el bolsillo de muchos argentinos. “El 63% de las familias que alquilan se encuentran endeudadas y la mayoría es por pagar el alquiler porque estos están llegando al 50% de los ingresos”, explicó Agustina Tissera a La Nueva Mañana, arquitecta e integrante de Juntas por el derecho a la ciudad. El alto costo que representa alquilar en los hogares crea además una dificultad en la distribución del ingreso mensual. Muchas familias han bajado la calidad de vida para pagar el alquiler. “Se endeudan y dejan de pagar otras necesidades básicas como obra social para costear el alquiler”, agregó.
En todo este escenario de complejidad, la asociación explica que la situación es mucho más grave en hogares monomarentales o de disidencias sexuales. Si elles son sustento familiar, existe mayor posibilidad de endeudamiento, menos capacidad de ahorro y de acceso al mercado formal.
“Según la encuesta permanente de hogares demostró que en Córdoba los hogares monoparentales y con jefatura femenina aumentaron. Pero sigue existiendo una brecha del 25% entre los sueldos de hombres y mujeres. Las mujeres ganan menos, hay mayor desocupación e informalidad y al mismo tiempo continúa creciendo esta jefatura femenina”. Por otro lado, para las disidencias sexuales quienes están expuestas a situaciones de vulnerabilidad social y económica, acceder a un trabajo formal y por ende a una vivienda es muy difícil.





