El Gobierno enfrenta una nueva etapa con tres objetivos centrales: impulsar la actividad económica, contener la inflación y reducir la pobreza, en un contexto marcado por una caída de la actividad y un aumento de la pobreza.
El presidente Javier Milei planteó en Nueva York tres prioridades para los próximos meses: lograr que la economía vuelva a crecer, continuar reduciendo la inflación y conseguir una baja de la pobreza. El desafío pasa ahora por lograr avances simultáneos en esos indicadores y que la recuperación tenga impacto sobre el empleo y los ingresos.
Los últimos datos oficiales reflejan las dificultades. La pobreza alcanzó al 32,3% de la población durante el primer semestre de 2026, mientras que la indigencia llegó al 7,5%. El registro implicó un aumento de 4,1 puntos porcentuales frente al segundo semestre de 2025.
A esto se suma el comportamiento de la actividad económica. El EMAE cayó 2,9% en julio respecto de junio, en términos desestacionalizados, aunque el indicador de tendencia-ciclo mostró una variación positiva de 0,2%. En la comparación interanual, la actividad registró una baja del 1,4%.
La situación también se refleja en algunas empresas y sectores productivos. En Rosario, el caso de Electrolux aparece como uno de los ejemplos de los cambios que atraviesa la industria. La empresa dejará de fabricar en su planta local y continuará abasteciendo al mercado argentino con productos importados desde otra ubicación.
La medida tendrá impacto sobre el empleo: alrededor de 200 trabajadores quedarían sin trabajo, frente a los 800 empleados que tenía la planta dos años atrás. El caso volvió a poner en discusión los efectos de la apertura comercial y la necesidad de sostener la actividad productiva.
El oficialismo deberá avanzar en distintas negociaciones dentro del Congreso, donde se discuten iniciativas vinculadas con el régimen de zonas frías, el Banco Central y el financiamiento de la ley de discapacidad.
En paralelo, distintos sectores de la oposición cuestionan el rumbo económico y plantean alternativas para enfrentar los problemas de actividad y empleo. La discusión también incluye cómo sostener el equilibrio de las cuentas públicas mientras se busca una recuperación económica.
El escenario internacional suma otro factor de presión, con condiciones de financiamiento más exigentes y la necesidad de fortalecer la confianza en la economía argentina. En este contexto, el Gobierno enfrenta una nueva etapa en la que los indicadores de pobreza, actividad y empleo serán claves para medir el impacto de su programa económico.
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