Tras los graves incidentes del jueves por la noche, el fiscal Emilio Drazile encabezó una reunión de urgencia con las cúpulas policial y penitenciaria. Dispusieron el traslado de presos por seguridad y salud, mientras que unidades especiales refuerzan la custodia en el sector.
La ciudad intenta recuperar la calma tras una noche de máxima tensión frente al establecimiento penitenciario local. Este viernes 20 de marzo, las autoridades judiciales y de seguridad definieron un esquema de «asistencia y control» para desescalar el conflicto que se originó con la quema de cubiertas y disturbios en el ingreso al penal.
En una reunión clave liderada por el fiscal de Instrucción, Dr. Emilio Drazile, junto al director del penal, Mauricio Santillán, y el jefe de la Departamental San Justo, Pablo Nieto, se tomaron determinaciones drásticas para garantizar la seguridad de los internos y de los vecinos de San Francisco.
Como medida inmediata para descomprimir la situación interna y externa, se confirmaron los siguientes movimientos, rumbo a Bouwer, un grupo de internos fue trasladado al Establecimiento Penitenciario N° 1 por razones estrictas de salud, mientras otros detenidos fueron reubicados en diferentes cárceles del interior cordobés por motivos de seguridad preventiva.
La investigación judicial avanzó con celeridad. Gracias al despliegue policial durante los disturbios, tres personas fueron detenidas e imputadas por el delito de «incendio doloso», 2 mujeres y 1 menor de edad. La fiscalía continúa analizando registros para determinar si existen más responsables detrás del ataque al patio frontal del edificio.
Tras un rápido despliegue de las cámaras de la Central de Monitoreo, se inició un operativo cerrojo que permitió interceptar a los sospechosos en la intersección de calles Sáenz Peña y Venezuela. Allí fue aprehendido un adolescente de 16 años (I.G.I.), a quien se le secuestraron dos encendedores entre sus prendas. En las inmediaciones, también fueron capturadas dos mujeres de 40 (Y.D.P.) y 22 años (M.D.), quienes estarían directamente relacionadas con la logística del ataque.

Para evitar que se repitan escenas de violencia, el sector de la cárcel cuenta ahora con un refuerzo de seguridad sin precedentes. Se sumaron al patrullaje preventivo unidades de élite, E.T.E.R., Infantería, SEOM y personal del CAP.
«La situación se encuentra controlada», aseguraron las autoridades, quienes destacaron el trabajo articulado para prevenir nuevos focos de conflicto. El objetivo ahora es que el proceso judicial por las presuntas agresiones dentro del penal siga su curso por las vías legales correspondientes, lejos de la violencia callejera.
Disturbios frente a la cárcel: reclamo de familiares terminó con cubiertas incendiadas





