Un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea comparó los precios de distintos cortes en nueve países. Aunque Argentina registra valores inferiores a los de varias economías de mayores ingresos, Brasil y Paraguay tienen precios más bajos en buena parte de los productos analizados.
El precio de la carne vacuna en Argentina se ubica entre los más bajos de una comparación internacional, aunque resulta más elevado que en Brasil y Paraguay. Las diferencias se amplían frente a países como Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, donde algunos cortes pueden costar hasta el doble que en el mercado argentino.
Según un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea, la canasta promedio de carne vacuna cuesta USD 13,13 por kilo en Argentina. En Brasil, el valor es de USD 12,93, mientras que en Paraguay alcanza los USD 10,70.
En el otro extremo, Estados Unidos registra un promedio de USD 24,87 por kilo, seguido por Canadá, con USD 23,81; Australia, con USD 22,01; y Nueva Zelanda, con USD 21,76. Chile y Uruguay presentan valores intermedios, de USD 16,35 y USD 15,42, respectivamente.
Sin embargo, el estudio advierte que los promedios dependen de los cortes incluidos en cada mercado. Al comparar únicamente productos equivalentes, las diferencias cambian: los cortes comunes son aproximadamente un 10% más baratos en Brasil y un 19% más baratos en Paraguay que en Argentina. En cambio, resultan un 82% más caros en Estados Unidos, un 59% en Canadá, cerca de un 50% en Nueva Zelanda y un 48% en Australia.
Las diferencias según el corte de carne
Los precios varían considerablemente según el producto. En Estados Unidos, por ejemplo, el kilo de lomo cuesta alrededor de USD 59,10, frente a USD 22,80 en Argentina, una diferencia aproximada del 159%.
También se registran brechas importantes en los bifes ancho y angosto, cuyos precios estadounidenses superan los valores argentinos en un 103% y un 120%, respectivamente. En Australia, el lomo y ambos cortes cuestan aproximadamente el doble que en el mercado local.
La carne picada presenta otro panorama. La variedad especial cuesta USD 12,74 por kilo en Argentina, frente a USD 17,71 en Estados Unidos, USD 13,91 en Canadá y USD 13,70 en Australia.
En cambio, la picada común argentina cuesta USD 6,04 por kilo y es más barata que en todos los demás países relevados. En Estados Unidos alcanza los USD 14,75, mientras que en Canadá y Australia supera los USD 10.
Entre los países vecinos también hay diferencias. En Uruguay, pese a que la canasta general de carne vacuna es alrededor de un 10% más cara que en Argentina, la nalga cuesta un 15% menos y el peceto, un 22% menos. Por el contrario, el lomo uruguayo es un 33% más caro y el vacío, un 45%.
Brasil presenta precios inferiores a los argentinos en varios cortes, como el bife ancho, el bife angosto, la nalga y el vacío. Sin embargo, el lomo brasileño cuesta un 38% más, y las dos variedades de carne picada también superan los valores locales.
La comparación de la carne aviar muestra diferencias similares. En Argentina, la canasta promedio de pollo cuesta USD 5,07 por kilo, mientras que en Brasil alcanza los USD 4,01 y en Paraguay, los USD 4,67.
Al comparar productos equivalentes, el pollo resulta un 29% más barato en Brasil y un 17% más barato en Paraguay que en Argentina. Estados Unidos presenta valores ligeramente inferiores a los locales, mientras que Chile registra precios un 11% superiores.
Las brechas son mayores en Australia y Nueva Zelanda, donde los cortes comunes cuestan un 38% y un 50% más que en Argentina, respectivamente. En Canadá y Uruguay, los valores rondan el doble de los argentinos.
La presentación del producto también influye. El pollo entero cuesta prácticamente lo mismo en Argentina, Brasil y Paraguay: alrededor de USD 2,90 por kilo.
En cambio, la pechuga deshuesada cuesta USD 8,26 por kilo en Argentina, frente a USD 5,01 en Brasil y USD 6,38 en Paraguay. De esta manera, la pechuga argentina resulta un 65% más cara que la brasileña y un 29% más cara que la paraguaya.
Por qué cambian los precios entre países
El informe identifica distintos factores que explican las diferencias internacionales: el nivel de ingresos, los impuestos al consumo, los costos de producción y comercialización y las condiciones de acceso a los mercados.
En la carne vacuna, el estudio encuentra una relación entre el producto interno bruto por habitante y los precios: los países de mayores ingresos tienden a registrar valores más elevados. En el pollo, esa relación es menos clara y existen excepciones, como Uruguay, donde los precios son altos pese a no ubicarse entre las economías de mayores ingresos de la muestra.
La carga tributaria también incide. Argentina aplica un IVA del 10,5% a las carnes consideradas en el relevamiento; Paraguay, del 5%; Uruguay, del 10%; y Chile, la tasa general del 19%. Canadá y Australia, por su parte, no gravan con GST las carnes frescas analizadas.
Al descontar los impuestos al consumo, algunas diferencias se reducen y otras se amplían. En Chile, la brecha frente a Argentina baja del 17% al 9% en carne vacuna y del 11% a cerca del 3% en pollo. En Estados Unidos, en cambio, la diferencia en carne bovina aumenta del 82% a aproximadamente el 99%.
Las condiciones comerciales también influyen en el precio final. Las exportaciones e importaciones, los aranceles, los cupos y las restricciones sanitarias pueden modificar la oferta disponible y los valores que pagan los consumidores.
Por eso, ser un país productor y exportador de carne no garantiza que sus supermercados tengan precios bajos. Australia y Nueva Zelanda, por ejemplo, tienen una marcada orientación exportadora en carne bovina, pero sus valores minoristas superan los argentinos en alrededor de un 50%.
En conclusión, las diferencias de precios responden a una combinación de factores económicos, tributarios y comerciales. Argentina registra valores inferiores a los de varias economías de mayores ingresos, pero sigue siendo más cara que Brasil y Paraguay en numerosos cortes de carne vacuna y productos avícolas.





