David Cena, un joven de San Francisco, compartió su experiencia de emigrar a Italia en busca de la ciudadanía italiana, un camino lleno de desafíos, aprendizajes y satisfacciones.
A lo largo de su estadía, que se extendió por más de un año, vivió en el sur de Italia y trabajó en diversos empleos mientras gestionaba los trámites necesarios para obtener su ciudadanía.
En diálogo con Radio Estación 102.5 y al recordar su llegada a Italia, David contó que los primeros días fueron complicados, aunque logró encontrar un lugar para vivir rápidamente. “A los 3-4 días conseguimos alquiler. Terminamos en un pueblito conectado con la ciudad, como decir San Francisco-Josefina”, expresó.
Uno de los mayores retos fue encontrar trabajo sin tener los papeles en regla. David explicó que había llevado ahorros para subsistir, ya que no era legal trabajar sin tener la ciudadanía. Sin embargo, tras dos semanas en Italia, decidió enviar su currículum a varios lugares. “Mandé creo que a 45 lugares y a los 23 días me llamaron. Empecé a trabajar, aunque sin contrato, hasta que regularicé mi situación”, detalló.
La amabilidad de los italianos del sur fue fundamental: “La gente del sur es bastante cálida, se preocupa por vos. Me bancaron bastante”, afirmó.
El idioma fue otro obstáculo significativo. A pesar de haber estudiado italiano antes de viajar, al llegar se dio cuenta de que el dialecto del sur dificultaba la comunicación. “Al principio fue muy duro. Me comunicaba con el celular y los traductores”, confesó. Con el tiempo, a través de la interacción diaria y la necesidad de adaptarse, logró mejorar su comprensión del idioma.
Durante su estadía, trabajó como lavaplatos y camarero, aprovechando el tiempo libre para conocer los alrededores. “Me quedé en el sur de Italia, en un lugar llamado Selinunte, a cinco minutos del mar. Cuando tenía días libres, alquilaba un auto y recorría playas cercanas”, relató.
Más tarde, durante el invierno, consiguió trabajo en el norte de Italia, lo que le permitió seguir avanzando en su objetivo de establecerse.
Finalmente, tras seis meses de trámites, obtuvo la ciudadanía: “El pasaporte italiano te da la libertad de trabajar en casi todos los países de la Unión Europea y acceder a visados más fácilmente”, añadió.
Al reflexionar sobre las diferencias culturales entre Italia y Argentina, David destacó la seguridad en Europa: “Te sentís seguro caminando de noche, no como acá”.
David regresó a San Francisco tras haber cumplido su objetivo, pero con una visión enriquecida y nuevas oportunidades a su alcance.





