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El custodio de Diego rompió el silencio y destrozó a Rocío

El custodio de Diego rompió el silencio y destrozó a Rocío

A 5 meses de la muerte del 10, el hombre reveló detalles de la relación de Diego con sus parejas, cuando se agravó su problema con el alcohol y mucho más.

A cinco meses de la muerte de Diego Maradona, se decidió a hablar. Walter Montero, la persona que estuvo 16 años al lado del ídolo, desempeñándose como su custodio, rompió el silencio.
Eran también amigos. Se conocieron en 1997, en La Diosa, recinto nocturno al que Diego iba frecuentemente. La relación se dio en 2004, cuando Walter empezó a trabajar como custodio de Dalma y Gianinna, en la época en las que empezaban a salir de noche. Al tiempo comenzó a trabajar para él y nunca más se despegó de su lado. Por todo esto, es que lo recuerda con emoción: “Se fue solo. Y yo no pude estar con él porque me freezaron…”, le contó Montero a Teleshow.
En un fragmento de la entrevista, contó cómo era Diego en aquella época, en los tiempos de La noche del 10: “Era como se lo veía: una persona transparente, noble, buena, accesible…Cuando se tenía que trabajar, se trabajaba y cada uno respetaba su rol. Pero, en los momentos libres, éramos amigos. Y la pasábamos bien. Compartíamos almuerzo, merienda, cena, mate, televisión, partidos…Y hablábamos de la vida, de cómo estaba”.

Por otro lado, habló de su relación con Claudia Villafañe, de quien se divorció en 2003. Según comentó, ya había conocido a Verónica Ojeda, pero insistía con querer reconquistar a Claudia. “Creo que hasta el último día, Diego estuvo enamorado de Claudia. Él se sentía culpable por lo que había pasado. Y, en el fondo, sabía que ella siempre estaba ahí como su ángel…”.

Sobre su relación con Ojeda, remarcó: “Fueron años intensos en los que estuvo bien. Ella trató, en lo posible, de armar un hogar. Y lo tenía en su casa”. Y sobre si estaba enamorado, agregó: “Él siempre fue enamoradizo. Pero yo calculo que debe haber estado enamorado de ella, porque si no nadie está tanto tiempo con una persona”.

Por otro lado, enfatizó que los problemas con el alcohol comenzaron en la época del Showbol, y apuntó contra Alejandro Mancuso. “Lo dejaban hacer lo que quería, le daban alcohol para tenerlo controlado. Desde ese momento el problema con el alcohol fue en aumento. Se nos terminó yendo de las manos. Nosotros servíamos las copas y lo que quedaba en la botella lo tirábamos, para que no tomara más, pero había otro que iba y le servía”, remarcó sin querer dar el nombre de esta persona, aunque se estaría refiriendo a Alejo Clérice.

En cuanto a sus amores, llegó a la etapa de Rocío Oliva. “Cuando llegó ella cambió todo. Al principio, fue un nuevo amor. Al principio parecía que era positivo. Pero yo creo que Rocío fue lo más negativo que tuvo Diego. En un momento llegó a ser una relación tóxica. Siempre fue violenta”.

Más tarde contó que en 2014 ingresó Matías Morla y allí Oliva empezó a tener más poder. “Después vino Maxi Pomarco, cuñado de Morla, ella siempre quiso traer a su padrastro, que la verdad que no sumaba. A fines de 2018 llevó a Charly Ibáñez, pero yo ya no estaba ahí. Nos fueron alejando, a mi me puso en el freezer Rocío Oliva. Era una pica sesos, así que de a poquito me fueron sacando”.

«A Johnny Espósito (sobrino de Maradona) lo quieren ensuciar, pero es el chico más sano y más bueno de todos. Si hay alguien que quería que Diego estuviera bien, ese era Johnny. Pero bueno, había momentos en los que él se tenía que ir a su casa. Y, de última, él no era el médico», sentenció.

«En una de nuestras últimas charlas, yo le había dicho a Diego que tenía que reformular el entorno. Y quedamos en que lo íbamos a ver… Yo veía que este grupo nuevo no lo quería. Y el médico no era amigo, yo nunca lo vi. En un año no forjás un vínculo», amplió.

Tras tomar fuerzas y aguantar el llanto, continuó: «Muchos dicen, y yo también, que si hubiese estado ese entorno que estaba antes y del que tanto hablan hoy, Diego hubiera estado con nosotros. Diego no se hubiese muerto, no hubiese sufrido esa dejadez… Eso no hubiese pasado. Y yo lo tengo más que claro. Le hicieron mucho daño, pero mucho daño. Y la quisieron manejar porque Diego siempre salía de todas. Pero esta vez no pudieron, porque Diego no tuvo ganas de salir. Se cansó».

«Sobraron la situación. No podés tener a una persona que viene de una operación en la cabeza en una habitación, dónde lo dejás dormir sin entrar a verlo. Yo entraba al cuarto de Diego con cualquier excusa. Y la puerta siempre la dejaba entreabierta como para verlo. Pero no podía pasar una hora sin que lo controlara», acotó.

«¡Diego nunca durmió doce horas de corrido! Fue decir: “Lo tengo encerrado en la habitación así no me jode y me quedo tranquilo”. Y siempre tendrían que haberlo vigilado, más estando en una internación domiciliaria. Con Gabriel (Buono) tuvimos una unidad coronaria las 24 hs. cuando él tuvo un episodio en Ezeiza, que terminó con su internación en la Suizo Argentina. Y Maradona nunca se enteró. Pero si se enteraba y se enojaba, no nos importaba porque era que queríamos lo mejor para él».

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