Regionales

El gobierno pone a las fábricas militares de Río Tercero y Villa María al borde de la desaparición

Ayer 220 trabajadores de la Fábrica Militar de Azul, que produce pólvora, fueron despedidos y la planta cerrada. En Villa María, en diciembre fueron despedidos 30 operarios y luego reincorporados sólo 2. Mientras que en Río Tercero, las cesantías alcanzaron a 29 obreros, de los cuales regresaron a sus tareas 4. Detrás de la reducción de personal, se oculta una política de ajuste salvaje del sector de industrias para la defensa.

Algunos operarios que sobrevivieron al ciclo neoliberal del menemismo, dicen que el gobierno de Mauricio Macri está haciendo lo mismo con las Fábricas Militares. La de Río Tercero (FMRT), que fue volada en 1995, para ocultar el tráfico de armas a Croacia y Ecuador, es la más importante de las que sobrevivió. Llegó a tener más de 2 mil operarios antes de la presidencia de Carlos Menem. La de Villa María, mil, de los que quedaron apenas un centenar a fines de 2001. Entre 2003 y 2015, las dos plantas recuperaron producción y generaron nuevos puestos de trabajo: Río Tercero llegó a 530 operarios y ahora, quedó en 504; Villa María alcanzó una plantilla de 422 y arranca 2017 con 397.

 

“Nosotros crecimos de la mano de la producción”, le dice a ENREDACCIÓN, Fernando “Oso” Mercado, el secretario General de ATE Villa María. “En 2015, nuestra fábrica volcaba a la economía local 17 millones de pesos mensuales; hace la suma: 200 millones al año. Eso alimentaba el consumo, el trabajo indirecto y el desarrollo fabril. El año pasado no compraron 1 sola tonelada de insumos para producir, no trajeron nada. Por ejemplo, no compraron algodón para hacer nitrocelulosa, con la que producimos dinamita; ni alcohol, para elaborar éter etílico, que se utiliza en la industria farmacéutica. Somos los únicos productores de ese insumo en Sudamérica y no nos dejan producir. Nosotros llegamos a elaborar en 2015, que es nuestro pico de producción de este siglo, 12 toneladas de pólvoras de distinto tipo por mes. Ahora, sólo fabricamos, con suerte, 1 tonelada. Así, obviamente, que van a perder plata”.

En esta planta fabril se producen pólvoras (para proyectiles y fuegos artificiales), dinamita y cipolet, un explosivo para minería, que se proveía a la mina de Guacalmayo, en la provincia de San Juan. Un contrato con la minera Gold que se perdió el año pasado.

Villa María es la tercera ciudad por habitantes y uno de los polos productivos y culturales más importantes de la provincia. A pesar de estar conectada con Córdoba por la ruta Nacional 9, a sólo una hora y media de viaje en auto, tiene su propia existencia. La fábrica es parte de la historia del desarrollo industrial de la región y una de las dos que produce pólvora para los proyectiles de 7,62mm (para el Fusil Argentino Liviano, FAL) y 9mm. (para las pistolas de las fuerzas de seguridad y militares).

“Esta gente no le vende ni un alfiler a las fuerzas de seguridad de Córdoba o Santa Fe, por mencionar dos policías que deberían ser mercado natural de estas plantas productivas”, describe Mercado.

La de Río Tercero, en cambio, es de mayor tamaño y su producción más diversificada. Está integrada con la de Villa María, porque le provee insumos químicos para la producción de pólvora. Tiene dos áreas básicas: la química y la mecánica.

De todas, esta es la Fábrica Militar más conocida.

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