El motivo por el que la justicia lo liberó es porque la causa está prescripta.
A mediados de diciembre de 2024, fuentes judiciales informaron sobre la detención de un conocido médico jubilado de la ciudad de San Francisco, tras una denuncia de abuso sexual presentada por una mujer de su entorno cercano. Según trascendidos, los hechos ocurrieron cuando la víctima era menor de edad, entre los 4 y los 15 años.
La Fiscalía de Delitos Complejos inició una investigación y el acusado fue imputado por abuso sexual gravemente ultrajante, perpetrado de manera continuada en el tiempo. Como resultado de la imputación, se dictó la prisión preventiva del acusado.
Sin embargo, tras dos meses de reclusión, el juez de control Fabricio Girardi decidió sobreseer al médico y ordenar su liberación, argumentando que el delito había prescripto.
Esta decisión no implica que el tribunal haya determinado su inocencia ni que los hechos no hayan ocurrido, sino que ya había transcurrido el tiempo límite para su investigación y eventual sanción penal.
La Justicia no informó el nombre del acusado para preservar la identidad de la víctima y evitar su revictimización.
Mientras tanto, la Fiscalía y los abogados querellantes de la víctima preparan un recurso de apelación para que se revise la decisión del juez Girardi.
¿Cuándo prescribe un caso de abuso sexual en la infancia?
Cuando se comete un delito, el Estado tiene la obligación de investigarlo y establecer una sanción. No obstante, pasado el plazo que establece la ley, la investigación y la aplicación de una pena ya no son posibles, lo que se conoce como prescripción del delito.
Existen dos hitos jurídicos fundamentales en Argentina respecto a la prescripción de los delitos de abuso sexual contra menores de edad:
- Ley Piazza (2011): modificó el Código Penal estableciendo que el plazo de prescripción comienza a correr desde la medianoche del día en que la víctima cumple la mayoría de edad.
- Ley de Respeto al Tiempo de las Víctimas (2015): dispuso que el plazo de prescripción comienza a transcurrir desde el momento en que la víctima decide denunciar los hechos.
Antes de 2011, el Código Penal no diferenciaba la prescripción según la edad de la víctima. El plazo comenzaba a contar desde el día en que se cometía el delito y podía extenderse hasta un máximo de 12 años, dependiendo de la gravedad del hecho.
Sin embargo, estas leyes no han sido plenamente efectivas para garantizar el acceso a la justicia de las víctimas de abuso sexual antes de 2011. El principio de legalidad penal, que rige el sistema jurídico argentino, impide la aplicación retroactiva de leyes más gravosas para los imputados, incluyendo aquellas que extienden los plazos de prescripción.
Si bien ni la Ley Piazza ni la Ley de Respeto al Tiempo de las Víctimas crearon nuevos delitos ni aumentaron penas, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en un fallo de 1973, determinó que los cambios en los plazos de prescripción están sujetos al principio de legalidad. Por ello, las leyes que prolongan estos plazos no pueden aplicarse retroactivamente, lo que impide que muchas víctimas accedan a la justicia.
Este caso reaviva el debate sobre la necesidad de reformar las normas de prescripción para evitar la impunidad en delitos de abuso sexual infantil y garantizar un real acceso a la justicia para las víctimas.
Médico jubilado de nuestra ciudad fue detenido por un caso de abuso sexual





