El panorama de la UTN San Francisco frente al reclamo universitario

Alberto toloza

El Decano Ing. Alberto Toloza expuso la apremiante situación financiera de la facultad regional. Con una partida mensual de 10 millones de pesos y una boleta de energía que ronda los 9 millones, la institución se sostiene a base de fondos propios y convenios con el sector productivo. Además, defendió el reclamo por el cumplimiento de la ley y valoró la auditoría académica en marcha.

La comunidad de la UTN San Francisco atraviesa momentos de profunda preocupación frente al sostenimiento de sus actividades cotidianas. En el marco de las jornadas de visibilización y el reclamo por el cumplimiento del financiamiento universitario, Alberto Toloza pasó por los micrófonos de Radio Estación para detallar el delicado escenario presupuestario que golpea a la casa de altos estudios.

«Lo único que nosotros planteamos… es que el financiamiento debe acompañar el incremento de los costos que van creciendo mes tras mes, y que esa recomposición no llega«, explicó Toloza al inicio, remarcando que el pedido no responde a una actitud caprichosa ni en contra de nadie, sino a la exigencia de que se cumpla una ley que ya fue aprobada por el Congreso Nacional en cinco oportunidades.

Números al límite: cuando mantener el edificio consume la partida

Al profundizar en la realidad económica, Toloza brindó números concretos que desnudan la fragilidad del esquema actual. Con un predio de 8 hectáreas, 10.000 metros cubiertos y cinco carreras en marcha, la facultad enfrenta gastos operativos muy elevados debido al movimiento nocturno característico de la institución.

«La partida presupuestaria que nosotros tenemos mensual en este momento es de 10 millones de pesos… y la factura deenergía eléctrica ya nos consumió 9 millones y algo. Imagínese cómo hacemos con el resto», graficó con crudeza.

UTN San Francisco

Ante este desfasaje, el mantenimiento de laboratorios, bibliotecas modernizadas, seguridad y servicios esenciales depende enteramente de la generación de recursos propios: «De ahí es donde intervenimos con los convenios que hacemos con distintas instituciones, con trabajos que se hacen de los laboratorios con organizaciones privadas y públicas, y con el convenio que tenemos con empresas del parque industrial y cooperativas». Incluso, advirtió que la proyectada construcción de seis aulas nuevas para optimizar los espacios debió ralentizarse ante la emergencia.

Salarios por debajo de la línea de pobreza

El ajuste también golpea de lleno al capital humano. Toloza advirtió que los sueldos iniciales de docentes, investigadores y no-docentes se encuentran «largamente por debajo de la línea de pobreza«, con un retraso salarial que los distintos estudios calculan entre un 30% y un 50% —llegando, según algunas mediciones comparadas con 2023, a una diferencia cercana al 98%—.

A pesar de la compleja disyuntiva, el referente destacó la enorme responsabilidad del cuerpo docente y de los estudiantes:

«Los estudiantes quieren tener clases, no quieren perder horas de estudio… Hay una conciencia clara del lugar que ocupa la formación universitaria».

Auditoría académica en curso y un llamado a la sociedad

Lejos de los cuestionamientos sobre el funcionamiento institucional, Toloza remarcó que la facultad se encuentra transitando con total normalidad un riguroso proceso de auditoría y acreditación a cargo de pares evaluadores de la CONEAU (Comisión Nacional de Evaluación Universitaria), con más de 150 personas involucradas entre docentes y graduados insertos en la industria local y regional.

«Queremos que sepan que la movilización es para hacer conocer algo que es muy necesario para la formación de educación de nivel superior… Queremos seguir haciendo nuestro trabajo, acompañar a los estudiantes y también a la industria de San Francisco, de la región, de Villa María y Rafaela», concluyó, invitando a la comunidad a respaldar a la universidad pública.

 

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