El peor asesino serial de los EEUU nunca quiso pedir perdón: “Dios me hizo así, sabía lo yo que hacía”
Lo buscaban por delitos menores relacionados con las drogas y terminó siendo el homicida en serie más prolífico de la historia norteamericana. Fue condenado a tres cadenas perpetuas sin libertad condicional y murió en prisión.
Cuando la policía arrestó a Samuel Little, en 2012, se lo buscaba por delitos relacionados con las drogas. Sin embargo, poco después, su macabro historial de crímenesempezó a salir a la luz hasta dejar al descubierto que se trataba del mayor asesino serial de la historia norteamericana.
El sujeto que los uniformados habían encontrado en un refugio para indigentes de Kentucky era nada menos que el criminal más sangriento de los EE.UU., responsable de 93 homicidios cometidos en casi la mitad de los Estados de Norteamérica.
Little, un ex boxeador de raza negra y 1,90 de altura y con actitudes violentas desde pequeño, eligió meticulosamente a sus víctimas: en su mayoría fueron prostitutas por las que nadie haría denuncias de desaparición. En su lista de víctimas fatales también hay algunos drogadictos.
Cuando la policía de Los Ángeles, ciudad a la que fue llevado porque era allí donde enfrentaba cargos por drogas, comparó su ADN en la base de datos, comprendió que estaba vinculado con los asesinatos de tres mujeres ocurridos en el Estado de California entre 1987 y 1989. Las víctimas habían sido estranguladas y sus cuerpos arrojados a un callejón, a un garaje y a un vertedero.