El peor asesino serial de los EEUU nunca quiso pedir perdón: “Dios me hizo así, sabía lo yo que hacía”

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Lo buscaban por delitos menores relacionados con las drogas y terminó siendo el homicida en serie más prolífico de la historia norteamericana. Fue condenado a tres cadenas perpetuas sin libertad condicional y murió en prisión.

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