El relato del oficial que atrapó al abusador de San Francisco que fue condenado

El relato del oficial que atrapó al abusador de San Francisco que fue condenado

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Daniel Ruoreda.

La Cámara del Crimen de San Francisco condenó a 15 años de prisión a Raúl Octavio Ocaño, de 46 años, por el abuso sexual de la nieta de su pareja, una niña de 10 años. La pena impuesta por la Cámara del Crimen de San Francisco es de prisión efectiva.

Daniel Ruoreda fue el oficial de la policía de la Departamental San Justo que fue clave en la detención de este sujeto en noviembre de 2016 en la vivienda de calle Carlos Gilli al 2400, en barrio Jardín. El abusador lo atacó con un cuchillo de carnicero. 

La imputación que pesaba sobre el abusador era de “abuso sexual doblemente agravado continuado”, “abuso sexual con acceso carnal doblemente agravado continuado, ambos en concurso real y a su vez en concurso ideal con promoción de la corrupción de menores agravada” y por “atentado contra la autoridad agravada, resistencia a la autoridad y lesiones graves calificadas”.

Raúl Ocaño fue sorprendido por su pareja al encontrarlo acostado en la cama junto a su nieta de 10 años.

La mujer llamó a la policía que llegó en  minutos donde enfrentó a uno de los policías.

“Me comisionan por vía radial al domicilio donde sucedió el hecho. Ahí se encontraban la abuela de la niña y la menor. Me informan de lo que había pasado. La nena me estaba contando de lo que le hizo el hombre”, contó en su momento Daniel Ruoreda el oficial que llegó primero a la vivienda.

“El hombre negaba los hechos. El sujeto se vio que no tenía más escapatoria por eso salió para el lado del patio y agarró un cuchillo. Cuando salí para el patio lo seguí y vi que fue por una puerta falsa que daba al frente. Me enfrenté con él y ahí vi que tenía una cuchilla de unos 40 cm de largo”, relató.

El abusador le tiró una puñalada al oficial y este logró esquivarla. “Me rozó la campera”, agregó.

En reiteradas oportunidades le intentó apuñalar. El oficial sacó el arma reglamentaria y le dijo que si no desistía de su actitud le iba a disparar en un pie.

“En ese momento llegó una chica y lo abrazó al hombre y le decía que pare”, dijo Ruoreda.

El abusador escapó hacia el sur de la ciudad y el policía lo seguía con el móvil hasta la zona de Juan B. Justo y Juan Díaz de Solís. Allí le dio aviso a sus compañeros para pedir refuerzos.

Un motopolicía llegó y lo corrió por el campo hasta que lo alcanzó pero Ocaño le dio un golpe de puño.

Finalmente, fue capturado en el descampado detrás de Talcahuano y Avellaneda en medio del campo por una decena de agentes  y quedó detenido.