El rol clave de la ingeniería en el desarrollo de las comunidades

WhatsApp Image 2025 06 17 at 12.49.05 PM

El lunes 16 de junio se celebró en todo el país el Día del Ingeniero. Estela Mattar, presidenta del Colegio de Ingenieros Civiles – Regional 3, compartió en Radio Estación 102.5 una profunda reflexión sobre la importancia de esta disciplina en la vida cotidiana y en el desarrollo sostenible de la región.

«Durante todo junio celebramos la ingeniería», explicó Mattar, y detalló que el 6 de junio se conmemora el Día de la Ingeniería Argentina, en homenaje a la creación de la carrera en la Universidad de Buenos Aires, mientras que el 16 se reconoce el trabajo de todos los ingenieros e ingenieras del país. Además, anticipó que la próxima semana también se celebra el Día de la Mujer Ingeniera.

Entre los festejos, destacó la reciente participación de la Regional 3 en el campeonato de asadores a la llama en las sierras cordobesas, donde obtuvieron el cuarto lugar entre 18 participantes, y comentó que este jueves los ingenieros de distintas especialidades compartirán un brindis en Runa Disco.

Consultada sobre la diferencia entre la arquitectura y la ingeniería civil, Mattar explicó que mientras el arquitecto diseña espacios con énfasis estético y funcional, el ingeniero civil se encarga de asegurar la solidez y funcionalidad estructural: “Nosotros nos ocupamos de que una construcción esté preparada para un sismo, para vientos intensos, o para respetar normas técnicas de instalaciones”.

Pero su función va mucho más allá de los edificios: “Nuestra profesión es muy abarcativa. Podemos diseñar un aeropuerto, una autopista, un puente, una represa. Podemos dividir la tierra. A un ingeniero le das un campo y te devuelve un barrio”, afirmó con entusiasmo.

“Hacemos cordón cuneta, pavimento, redes de agua, cloacas, gas. También regulamos la captación de agua, canalizaciones, gasoductos. ¿Qué más le podés pedir a un ingeniero?”, remató con orgullo.

Mattar también subrayó que la ingeniería civil es generadora de trabajo y cada vez más consciente de su impacto ambiental: “Cuidamos mucho el ambiente. Cuando se hace un loteo, evaluamos el impacto ambiental, protegemos especies forestales nativas. Todo tiende a mejorar la calidad de vida”.

Respecto a la formación académica, reconoció que es una carrera exigente pero apasionante: “Tiene tres años de filtro con análisis matemático, física, química. Pero si te gusta esa parte, lo pasás de diez”. Hoy, con herramientas digitales, el dibujo técnico se vuelve más ágil, aunque ella reconoce venir de una generación “de lápiz y regla”.

En cuanto a la matrícula profesional local, indicó que en toda la región —que abarca el departamento San Justo y parte de Río Primero— hay apenas unos 100 ingenieros civiles, con una proporción de uno cada siete arquitectos.

Por eso, alentó a los jóvenes a estudiar la carrera: “Tiene muchas más posibilidades laborales. A los que estudian ingeniería generalmente los contratan grandes empresas y se dispersan por el mundo”.

Actualmente, la carrera se puede cursar en Córdoba, Villa María o Rafaela. “Estamos haciendo fuerza para que aunque sea un ciclo básico se abra en San Francisco. Sería una ganancia para la sociedad”, aseguró. La propuesta, según señaló, está en conversaciones con autoridades universitarias, aunque aún encuentra obstáculos políticos.

Al finalizar, Mattar compartió una reflexión extraída de un antiguo texto que la representa como ingeniera:

“Los ingresos de un abogado se incrementan con el incremento de los delitos. El incremento de las enfermedades hace que los ingresos de los médicos aumenten. Pero los ingresos de un ingeniero se incrementan con la prosperidad de un pueblo. (…) Nada en las manos y todo en la mente es la identidad de un ingeniero”.

Finalmente, invitó a los jóvenes interesados y a sus familias a acercarse a la sede del Colegio en Echeverría 355, donde podrán informarse sobre esta “linda y abarcativa carrera”.

https://youtu.be/PrqUFcYwb8U

Compartí esta noticia