Karina Milei, Diego Santilli y Eduardo Menem encabezan las reuniones con gobernadores para diagramar el mapa electoral. La Casa Rosada busca asegurar apoyos clave en el Congreso para eliminar las primarias y ya proyecta alianzas a largo plazo.
Aunque el calendario marca que 2027 todavía está lejos, el motor electoral de La Libertad Avanza ya se puso en marcha. El tándem oficialista, integrado por Karina Milei, el ministro del Interior Diego Santilli y el armador Eduardo Menem, inauguró una serie de reuniones estratégicas con mandatarios provinciales para definir si el oficialismo apostará al pragmatismo de las alianzas o al sueño de «pintar el país de violeta».
La urgencia del Gobierno no es casual: necesita recolectar los votos necesarios para aprobar la eliminación de las PASO, un punto central de su reforma electoral que hoy encuentra resistencia en el PRO y la UCR. Según confiaron fuentes cercanas a la Casa Rosada, el apoyo a esta medida podría convertirse en una condición de «todo o nada» para sellar acuerdos futuros.
El mapa de los aliados: ¿Dónde está Córdoba?

El Gobierno ha dividido a las provincias en tres grandes grupos para negociar:
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Socios consolidados: Mendoza, Entre Ríos y Chaco, cuyos gobernadores ya visitaron Balcarce 50 para garantizar la continuidad de los frentes electorales exitosos de 2025.
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Dialoguistas con autonomía: Un bloque diverso que incluye a Salta (Gustavo Sáenz fue el primero en ser recibido esta semana), Tucumán, Catamarca, Corrientes, Misiones, entre otras.
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Los «desafiantes»: En este último orden aparecen Córdoba, Santa Fe y Chubut. En el Gobierno reconocen que son provincias que «pueden llegar a presionar más» para alcanzar un acuerdo con la fuerza de Javier Milei.

Recursos y reelección: el dilema de los gobernadores
La negociación es compleja porque toca las fibras más sensibles de la política territorial. “Hay dos cosas que le interesan a los gobernadores: recursos y reelección. Esto no se resuelve con recursos, es exclusivamente electoral”, analizaron desde el entorno de uno de los mandatarios provinciales.
El oficialismo debe decidir si presentará candidatos propios que compitan contra los oficialismos locales o si unificará listas para evitar el avance de opciones ligadas al kirchnerismo. Otro factor de riesgo es el desdoblamiento electoral: el Gobierno teme que los gobernadores separen sus comicios de los nacionales, una táctica que podría debilitar el arrastre de la figura presidencial en los territorios.
Por ahora, los canales de diálogo están abiertos y la mesa está servida. El Gobierno juega sus fichas adelantadas para blindar la gobernabilidad y asegurar que el rumbo económico y electoral lleguen de la mano a la próxima gran cita con las urnas.
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