En diálogo con Radio Estación 102.5, Laura Botta, fundadora del grupo «Hola y Adiós», compartió el recorrido íntimo y colectivo que la llevó a transformar el dolor por la muerte de su hija Eugenia María en una red de contención, memoria y activismo por los derechos de madres, padres y familias atravesadas por la muerte perinatal.
“La causa no es feliz, pero la palabra es paz y tranquilidad, porque la causa es necesaria”, expresó Botta, dejando en claro que cada paso dado por el grupo está cargado de sentido, convicción y amor.
Laura perdió a su hija Eugenia en 1994. Desde entonces, su vida cambió para siempre. “El duelo por la muerte de un hijo no se supera, pero sí se transita”, asegura. Y remarca:
“El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es una elección. Yo elijo no sufrir, elijo generar un cambio”.
A través de ese cambio nació «Hola y Adiós», un grupo que brinda acompañamiento vivencial a familias que atraviesan la pérdida de un hijo en gestación o durante el parto. “La muerte perinatal es un duelo descreído por la sociedad. Como el bebé no tuvo vida social, se cree que no existe, que no duele. Pero duele, y duele mucho”.
Laura afirma que Hola y Adiós es parte del legado de su hija. “Cuando falleció Euge, le prometí que no iba a quedar en el olvido. Hoy esa promesa se transformó en acciones concretas, visibles, reales”, relata. A lo largo de los años, nombró negocios, espacios y hace poco, una sala de despedida con su nombre.
Gracias a su impulso y al apoyo del Sanatorio San Justo, San Francisco cuenta con la primera sala de despedida de la provincia de Córdoba, y una de las cinco en todo el país.
“No es una sala velatoria. Es un espacio íntimo y cálido para que las familias puedan conocer y despedir a su hijo, fuera de la vorágine hospitalaria”, aclara.
Desde «Hola y Adiós» se trabaja incansablemente para que se cumpla la Ley Nacional 27.733, que establece derechos y protocolos frente a la muerte perinatal. “La ley pide respeto. Respeto por ese momento en que una mamá va a buscar vida y encuentra la muerte”, explica.
También impulsa la adhesión de la provincia de Córdoba a esta normativa, algo imprescindible en un país federal. “El cambio no puede depender de la buena voluntad de unos pocos. Tiene que venir de arriba: una ley, una ordenanza, un protocolo.”
En ese camino, articulan con instituciones educativas como FASTA para incluir estos temas en la formación de enfermería. “A los enfermeros les enseñan a tomar la presión, pero no a acompañar a una mamá en duelo. Y no tienen por qué saberlo, por eso pedimos formación y herramientas”.
Uno de los primeros objetivos del grupo fue confeccionar “cajoncitos de recuerdos” para los bebés fallecidos: “Simbolizan que ese bebé existió, que es real, que tuvo un lugar”.
Gracias a un acuerdo con Rosso Hermanos y Di Monte, hoy se entregan gratuitamente a familias que lo necesitan.
En paralelo, «Hola y Adiós» mantiene una presencia activa en redes sociales, donde responde cada mensaje, cada pedido de ayuda. “Nunca dejo en visto un mensaje que empiece con un ‘hola’. Detrás de ese hola puede haber una mamá en la oscuridad, sin saber cómo seguir.”
La red de acompañamiento ya trascendió fronteras: hay mamás conectadas desde España, Estados Unidos, México y muchas provincias argentinas. “Una mamá de Salta me dijo: ‘es la primera vez que escribo a una página y me contestan a los tres minutos’. Eso es lo que importa”.
En los sanatorios, también se impulsa el uso del distintivo de la mariposa azul en la puerta de las habitaciones donde una familia atraviesa una pérdida. “Es un símbolo universal que indica: aquí hay duelo, stop. Cuidemos ese momento.” Y propone, incluso, restringir las visitas en esos momentos: “Ya va a haber tiempo para contar la historia. Ahora es tiempo de silencio, de intimidad”.
El crecimiento del grupo hizo necesaria la formalización como fundación, proceso que ya está en marcha.
“Mi ayuda tiene un límite. Por eso necesitamos un respaldo legal, profesional, institucional. Que hable una psicóloga perinatal, no solo una mamá en duelo”, sostiene con claridad.
«Hola y Adiós» busca garantizar que cada bebé, sin importar peso o semanas de gestación, reciba una despedida digna. “Antes, si tu hijo pesaba menos de 500 gramos, terminaba en desechos patógenos. Ahora, gracias a la Ley 11008 en Córdoba, eso puede cambiar. Pero necesitamos implementar un sistema completo que incluya cajones, salas, velatorios, sepulturas.”
“Eugenia vivió 30 minutos. Pero su misión es eterna”, afirma Laura y concluyó:
“Todos nuestros hijos vienen con una misión. La de Euge es generar este cambio y yo tengo que honrarla. Yo no me puedo seguir relacionando con ella si no creo que su muerte fue una transformación.”
En medio del dolor más profundo, «Hola y Adiós» alza la voz para exigir humanidad, respeto y derechos. Para que ninguna familia más atraviese en soledad el momento más difícil de su vida. Para que la muerte perinatal deje de ser un tabú y se reconozca, simplemente, como lo que es: la pérdida de un hijo.
https://youtu.be/MEyDapOlRQ0

