María Teresa Frusso, especialista en gestión y gobierno de empresas familiares, presentó los resultados de una investigación que analiza el funcionamiento interno de este tipo de organizaciones radicadas en el Parque Industrial.
Su tesis, titulada “La participación de mujeres en órganos de gobierno de empresas familiares radicadas en el Parque Industrial”, expone datos inéditos sobre liderazgo, continuidad y profesionalización empresaria.
En diálogo con Radio Estación 102.5, Frusso destacó: «En Argentina, el 75% de las empresas en total son empresas familiares y generan el 40% del PBI”. A nivel mundial, el panorama es similar, pero aparece una diferencia clave: solo “el 15% de estas empresas familiares superan la tercera generación”, lo que implica que “1,5 de cada 10 empresas superan al nieto”. Según sostuvo, este dato es una alerta sobre el desafío de la continuidad: “Focalizarse en este sector es muy importante, y esta especialización surge justamente para visibilizar esta realidad y ayudar a quebrar esta estadística”.
Su interés académico nace de la experiencia personal: creció en una familia con emprendimiento propio y hoy integra el directorio de la empresa como socia.
“Es muy común que en la realidad de una familia empresaria, con el asado del domingo o con los ravioles del domingo, se haga la reunión de directorio”, explicó. Para Frusso, gran parte de los conflictos o decisiones relevantes ocurren en espacios informales, algo que la profesionalización busca ordenar.
La investigación tomó como referencia la situación del Parque Industrial. Según el relevamiento realizado: “En el 2024 había 229 empresas radicadas. De ese total, el 45%, casi la mitad, son empresas familiares”. Dentro de ellas, el dato más significativo fue la presencia femenina: “De ese 45%, el 48% tiene mujeres de la familia trabajando dentro de la empresa”.
Frusso profundizó en ese hallazgo y aclaró: “La mayoría de las empresas familiares están en segunda o tercera generación, ya no está el fundador operativamente, sino que es una sociedad de hermanos o un consorcio de primos”. A la vez, resaltó la formación profesional de las mujeres encuestadas: “Las respuestas fueron dadas por mujeres entre los 25 y los 40 años, contadoras, ingenieras, psicólogas, relaciones públicas y relaciones internacionales. Mujeres muy activas”.
El estudio plantea que la incorporación de mujeres a directorios y espacios de decisión podría mejorar la sustentabilidad de las empresas familiares.
“Propongo la participación de mujeres en órganos de gobierno como un indicador para su profesionalización”, afirmó. También citó estudios internacionales que señalan que “cuando una empresa tiene como CEO a una mujer aumenta la ganancia de la empresa”.
La especialista advirtió que el concepto de empresa familiar todavía no tiene la visibilidad que merece: “Siempre hablamos de pymes o de empresas, pero el concepto de empresa familiar se usa poco a pesar de la cantidad que hay”. Su explicación marca una diferencia concreta: “En una empresa familiar la gestión, la propiedad y la conducción están en manos de una familia”, generando una intersección compleja entre negocio, patrimonio y vínculos personales.
Ante ese escenario, Frusso sostiene que la clave está en la formación específica y la intervención profesional: “La presencia de nuevos liderazgos puede ser un elemento muy interesante para lograr competitividad, productividad, sustentabilidad y continuidad”.
Definió estos procesos como “conversaciones interesantes, clarificar situaciones que muchas veces se dan por sobreentendidas y trabajar cuestiones de protocolo familiar y sucesiones anticipadas”.
Finalmente, Frusso expresó que su propósito es aportar a la transformación del sector. “Nuestro país necesita quebrar estas estadísticas”, afirmó, y resaltó el esfuerzo cotidiano de los empresarios frente a crisis económicas y contextos cambiantes: “El empuje, el optimismo y la garra que le ponen los empresarios para no aflojar, seguir apostando todos los días y mirar siempre hacia adelante merece todo el apoyo de quien corresponde”.
Su investigación abre un nuevo punto de análisis sobre el rol femenino dentro de las empresas familiares del Parque Industrial y proyecta una agenda de profesionalización que podría incidir directamente en el futuro productivo regional.





