IPET 264 Teodoro Asteggiano celebra 78 años de historia

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Este lunes, IPET 264 “Teodoro Asteggiano” cumple 78 años de vida institucional, y su comunidad educativa se prepara para conmemorar este aniversario con una mirada puesta tanto en el pasado como en el presente.

“Es algo que queremos hacer, no dejar pasar el cumpleaños de la escuela, porque en la escuela pasamos muchas horas, tanto los docentes como los estudiantes. Es una segunda casa”, expresó Marisa Rovasio, directora de la institución.

La celebración no solo busca homenajear la trayectoria de una de las escuelas técnicas más emblemáticas de la ciudad, sino también generar un espacio de encuentro con toda la comunidad: “Creemos que es una oportunidad para encontrarnos con las familias, con los exdocentes, egresados que quieran participar, a quienes los hemos invitado a través de las redes. Nos parece que es un momento siempre para sentarnos a reflexionar y, sobre todo, a compartir”.

El IPET 264 tuvo sus inicios el 28 de julio de 1947, como una propuesta de capacitación para empleados de la industria local.

“Surgió como una capacitación para aquellos empleados que se desempeñaban en industrias de San Francisco o para quienes quisieran tener un conocimiento técnico. Las clases teóricas se dictaban en la Escuela Normal y los talleres, en la Fábrica Militar San Francisco”, detalló Rovasio.

Con el tiempo, la institución fue trasladándose por distintos puntos de la ciudad. Uno de los momentos más recordados por generaciones fue su paso por el edificio del antiguo Colegio Superior San Martín, donde funcionaba bajo el nombre de ENET N.º 1. Luego, con el traspaso de las escuelas técnicas a la órbita provincial, logró finalmente su edificio propio en barrio Parque y comenzó a funcionar como IPEM, hasta adoptar su denominación actual como IPET.

En la actualidad, el IPET 264 cuenta con una matrícula de 248 estudiantes en el nivel medio, donde se emite el título de Técnico en Equipos e Instalaciones Electromecánicas. Además, en su sede PIT (Programa de Inclusión y Terminalidad), alberga a 49 estudiantes más, quienes cursan como Bachilleres en Ciencias Sociales y Humanidades, o como Bachilleres con orientación en Educación Profesional, especialidad Electromecánica.

“La escuela está abierta todo el día”, destaca Rovasio, subrayando el rol activo y constante que cumple la institución en la vida de sus estudiantes. El proyecto educativo está orientado a generar no solo capacidades técnicas, sino también a acompañar a los jóvenes en la construcción de sus proyectos personales:

“Queremos que la educación les sirva para generar un gran proyecto de vida, o por lo menos lo que a ellos los haga ser felices”.

Con pasantías obligatorias en empresas locales durante el séptimo año, el IPET 264 garantiza una fuerte vinculación con el mundo del trabajo. Sin embargo, eso no implica un límite a la formación técnica. “Ellos pueden continuar estudiando ingeniería, tecnicaturas o carreras humanísticas. Que hagan su secundaria en una escuela técnica no quiere decir que no puedan estudiar lo que realmente les gusta”, explicó Rovasio.

La directora también reflexionó sobre los motivos por los cuales las familias eligen la escuela técnica. “A veces porque el papá fue, porque no pudo terminar, porque la escuela está cerca o porque van los amigos. Hay muchos factores, pero lo cierto es que nuestros estudiantes entran siendo niños y salen como hombres y mujeres. Pasan siete años aquí. Vivimos con ellos esa transformación de la niñez a la adultez”.

El lunes 28 de julio se realizará el acto institucional para celebrar los 78 años del IPET 264, y la invitación está abierta a toda la comunidad educativa y a la sociedad en general.

“Invitamos a todos a participar. Esta es una escuela que ha dejado huella en la ciudad y que sigue comprometida con formar personas y técnicos capaces, con valores y sueños propios”, concluyó Rovasio.

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