Una delegación iraní de alto nivel aterrizó en Islamabad para avanzar en conversaciones de paz con Estados Unidos, condicionando el diálogo a un alto el fuego en Líbano y la liberación de activos congelados, en medio de acusaciones cruzadas sobre el estrecho de Ormuz y el desarme de Hezbollah.
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, iniciada el 28 de febrero de 2026, entra en una fase delicada de negociaciones indirectas mientras un frágil alto el fuego de dos semanas, acordado hace pocos días, muestra signos de tensión.
Este viernes una delegación iraní encabezada por el canciller Abbas Araghchi y el presidente del Parlamento aterrizó en Islamabad, Pakistán, para reunirse con el primer ministro paquistaní antes de las conversaciones con Estados Unidos. Irán supedita el diálogo de paz a dos condiciones clave, un alto el fuego efectivo en Líbano y la liberación de activos congelados.
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump acusó a Irán de incumplir el acuerdo sobre el tránsito seguro de petróleo en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico vital para el suministro global de energía. Mientras tanto, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ordenó avanzar en negociaciones con Líbano para lograr el desarme de Hezbollah, un tema que complica las tratativas.
Mientras Washington y Teherán se preparan para un nuevo intento de diálogo en Pakistán, crece la tensión por el rearme militar estadounidense. Trump endurece la amenaza contra Irán y advierte que usará “las mejores armas” si fracasan las negociaciones.

El conflicto, que ya causó miles de muertes y disrupciones económicas mundiales, vive un alto el fuego provisional desde principios de abril, mediado por Pakistán, pero bajo constante presión por los enfrentamientos en Líbano y las diferencias sobre el programa nuclear iraní y las sanciones.
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