Juicio por la muerte de Yuliana Chevalier: testimonios apuntaron al control y la violencia de Lovera

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En la primera jornada del debate declararon cuatro personas cercanas a Yuliana. Los testimonios hicieron referencia a situaciones de control, celos, violencia y amenazas durante su relación con Alejandro Lovera. La próxima audiencia será el miércoles 2 de septiembre a las 12.

La primera jornada del juicio por la muerte de Yuliana Chevalier, ocurrida el 18 de agosto de 2017 en San Francisco, tuvo este miércoles el testimonio de cuatro personas de su entorno, entre ellas el padre de su hijo, su abuela, su prima y un amigo cercano. El debate se desarrolla contra Alejandro Omar Lovera, expolicía santafesino y pareja de Yuliana al momento de su muerte, quien está imputado por homicidio culposo.

Durante la audiencia, la fiscal Consuelo Aliaga Díaz adelantó que podría plantear la figura de «hecho diverso», una posibilidad que podría modificar sustancialmente la acusación y generar un cambio en la calificación legal del hecho.

Los testimonios coincidieron en describir un vínculo marcado por el control, los celos y distintos episodios de violencia. Entre los relatos aparecieron referencias al control del teléfono y de los movimientos de Yuliana, situaciones de violencia física, humillaciones, amenazas hacia ella y su familia y un supuesto acceso a drogas a través de Lovera.

También varios de los testigos rechazaron la posibilidad de que Yuliana hubiera tenido una intención suicida previa, en contraposición con una de las hipótesis que había sido considerada durante la investigación.

El primero en declarar fue Luis Aponte, padre del hijo que tuvo con Yuliana. Contó que estuvieron en pareja desde que ella tenía 15 o 16 años, durante aproximadamente cuatro o cinco años, y que luego de separarse mantuvieron una buena relación debido al hijo que tenían en común.

Aponte señaló que Lovera le impedía comunicarse con Yuliana y controlaba su teléfono, por lo que decidió darle otro celular para poder mantener contacto con ella por cuestiones relacionadas con el niño. También recordó que habló con Yuliana un día antes de su muerte y afirmó que, durante el tiempo que fueron pareja, nunca había conocido un consumo de drogas de parte de ella, aunque sí mencionó consumo de alcohol de manera social.

El hombre también hizo referencia a una posible reconciliación entre Yuliana y Lovera antes de su muerte. Además, relató que durante el velatorio observó moretones en distintas partes del cuerpo de la joven.

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Luego declaró Teresita Benavidez, abuela de Yuliana, cuyo testimonio fue uno de los más extensos de la jornada. Según relató, su nieta conoció a Lovera luego de haber sido víctima de una violación. En ese momento, él era policía, tomó la denuncia y la trasladó al hospital. De acuerdo con su relato, esa misma noche comenzó a insistir para verla y posteriormente se presentó reiteradamente en la vivienda.

Benavidez describió a Lovera como una persona muy controladora y celosa. Afirmó que revisaba el teléfono de Yuliana y que llegaba a la casa a cualquier hora. También relató situaciones en las que se presentaba armado y uniformado, además de mencionar un episodio de violencia física, humillaciones públicas mientras Yuliana vendía pizzas y situaciones relacionadas con el arma reglamentaria de Lovera.

La abuela también sostuvo que Lovera le proveía droga a Yuliana mediante un tercero, que ejercía control económico sobre ella y que había contribuido a aislarla de su entorno. Asimismo, habló de amenazas hacia Yuliana y otros integrantes de la familia.

En relación con la hipótesis de un suicidio, Benavidez negó que Yuliana hubiera manifestado una intención previa de quitarse la vida y sostuvo que determinados episodios debían ser interpretados en el contexto del hostigamiento y la situación que atravesaba durante la relación.

Otro de los testimonios fue el de Agustina Tejeda, prima y amiga cercana de Yuliana, quien además había convivido con la pareja. Tejeda describió un seguimiento constante por parte de Lovera y afirmó que había vinculado el WhatsApp de Yuliana a una computadora para poder monitorear sus conversaciones.

También contó que controlaba el kilometraje de la moto que utilizaba Yuliana y que en algunas oportunidades llegó a seguirla personalmente. Según su relato, Lovera fue reduciendo progresivamente el círculo social de Yuliana y le impedía mantener determinados vínculos.

Tejeda también recordó el episodio de una cachetada que, según declaró, ocurrió después de que Yuliana regresara tarde en moto. La situación derivó en una denuncia y en el traslado de Lovera a Esmeralda.

Durante su declaración, la prima también hizo referencia a un episodio de abuso y aclaró que Yuliana estaba consciente y no se encontraba bajo los efectos de drogas esa noche. En ese contexto, recordó una frase que, según dijo, Yuliana le había expresado sobre Lovera: «Es policía, sabe dónde pegar y no deja marcas».

El último testimonio de la jornada correspondió a Pablo Toledo, amigo cercano de Yuliana. El hombre relató que había presenciado situaciones de celos y violencia protagonizadas por Lovera. Entre ellas, recordó una ocasión en la que lo vio sujetando a Yuliana contra una pared durante una discusión motivada por los celos y otro episodio ocurrido durante una cena.

Toledo también habló sobre el consumo de marihuana y cocaína y sostuvo que el consumo de Yuliana se había intensificado luego de comenzar su relación con Lovera, al mismo tiempo que, según su percepción, ella se volvió más distante.

El amigo relató además que, días antes de su muerte, Yuliana había ido a verlo preocupada porque Lovera le había quitado el celular y pretendía acceder a su contenido mediante personas a las que calificaba como «hackers». Según Toledo, en ese momento Yuliana temía que Lovera la matara.

El testigo también expresó preocupación por una posible manipulación de evidencia debido a que Lovera era policía.

Uno de los puntos que podría generar un giro en el juicio es el posible planteo de «hecho diverso» anunciado por la fiscal. Se trata de una herramienta del derecho procesal que puede utilizarse cuando, a partir de las pruebas incorporadas al proceso, surge una descripción de los hechos diferente a la contemplada inicialmente en la acusación.

En esta causa, esa posibilidad podría modificar la calificación legal con la que Lovera llegó al juicio. Actualmente está acusado de homicidio culposo, mientras que la Fiscalía podría avanzar hacia una hipótesis de homicidio doloso si considera que las pruebas permiten sostener una conducta con representación del peligro y desprecio por la vida.

La causa por la muerte de Yuliana Chevalier comenzó el 18 de agosto de 2017, cuando la joven murió de un disparo durante la madrugada en una vivienda ubicada sobre calle Pasteur al 1600 de San Francisco. En ese momento era pareja de Alejandro Omar Lovera, expolicía santafesino.

Tras la muerte, Lovera fue detenido e imputado inicialmente por homicidio calificado por el vínculo y por el uso de arma de fuego, aunque semanas después recuperó la libertad.

Durante casi nueve años, el expediente atravesó diferentes instancias judiciales, apelaciones y modificaciones en la calificación legal. Con el avance de la investigación, la Fiscalía de Delitos Complejos sostuvo que habría existido una conducta negligente por parte de Lovera al dejar su arma reglamentaria al alcance de Yuliana.

Según la reconstrucción de la Fiscalía, Yuliana habría tomado el arma de Lovera y efectuado el disparo en el marco de una discusión dentro de la vivienda. La defensa del imputado sostuvo durante todo el proceso su inocencia y realizó distintos planteos judiciales.

Desde el comienzo de la causa, familiares y allegados de Yuliana rechazaron la hipótesis de un suicidio y sostuvieron que la joven fue víctima de un femicidio. A lo largo de estos años realizaron marchas y distintas actividades públicas para reclamar justicia.

En mayo de este año, la Cámara del Crimen y Apelaciones de Bell Ville confirmó la elevación a juicio de la causa por homicidio culposo contra Lovera y devolvió el expediente a la jurisdicción local para que la Justicia de San Francisco fijara la fecha del debate.

La próxima audiencia del juicio está prevista para el miércoles 2 de septiembre a las 12.

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