Hay un tobogán en la ciudad de San Francisco del cual todos nos hemos tirado alguna vez. Se trata del juego que está instalado en la Plaza General Paz y que hace poco fue restaurado junto a todos los elementos que habían allí. En principio, muchos pensaban que lo habían sacado y que no lo iban a volver a poner.
Finalmente esto no fue así, ya que el tobogán se le ha cambiado a la cara y se lo ha devuelto a su lugar. El creador del mítico tobogán fue Don Aldo Salvaneschi. En este sentido, hemos hablado con su hija, Nelli Salvaneschi, quien se mostró muy contenta por los resultados de la restauración.
«Es el tobogán más alto de San Francisco y lo fabricó mi papá, es algo muy especial para mí, significa todo, cuando vi que lo habían sacado, sentí que me arrancaban algo de mí, al ver el tobogán, siento a mi papá más cerca. Había visto todo cercado y el tobogán no estaba, pensé que lo iban a sacar, había sentido una puntada en el estomago», manifestó Nelli.

Por otra parte, indicó que sintió mucho alivio al enterarse que el tobogán no iba a ser reemplazado.»Después me dijeron que lo iban a restaurar, en ese momento sentí mucho alivio, quedó precioso y me encanta que lo hayan dejado, es un tobogán donde todos nos tiramos alguna vez, me enorgullece que el trabajo de mi papá lo estén disfrutando todos los chicos y que hagan cola para subirse», agregó.
A su vez, recordó los momentos que papá estaba creando ese tobogán y declaró: «Todo lo que fabricaba mi papá era muy fuerte y lo hacía con todo el amor del mundo, fui parte del proceso cuando mi viejo lo estaba haciendo, significa mucho».

Cabe remarcar que el tobogán fue restaurado por el caricaturista y artista, Fabián Zaccaria.
El cariño de la gente
Nelli se siente muy feliz cada vez que lee o escucha los comentarios de los vecinos cada vez que hablan del tobogán y señaló: «Me encanta el cariño de la gente con este tobogán, hubo un sólo comentario que decía que había que sacarlo porque era peligroso, cuando uno viene con una criatura a la plaza siempre tiene que estar atenta en los juegos, en mis años nunca me enteré de ningún accidente».

Cómo conclusión, Salvaneschi le quiso dejar un mensaje a su papá, en donde sea que este. «A mi viejo le diría que el esfuerzo que hizo todavía está en la ciudad, que lo hayan conservado al tobogán es como tener a mi viejito al lado», destacó.





