Este miércoles 10 de septiembre de 2025 se conmemoró el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, una fecha que busca visibilizar un problema de salud pública que afecta a millones de personas en el mundo.
En diálogo con Radio Estación 102.5, la psicóloga Alfonsina Rivadero destacó la importancia de abrir el debate y derribar los mitos que rodean al tema.
“Es un tema sobre el que cae mucho estigma y muchas veces se elige no hablar por miedo o desconocimiento. Existe la idea errónea de que si hablamos de suicidio podemos incitarlo, pero es todo lo contrario. Abrir espacios de escucha permite que alguien pueda animarse a decir: necesito compañía”, explicó la profesional.
Rivadero recordó que nueve de cada diez suicidios son prevenibles: “Muchas personas lo dicen explícitamente, a veces en forma de chiste, otras a través de cambios de conducta como el aislamiento social, el consumo de sustancias o conductas de riesgo. Cada señal, por más pequeña que sea, puede ser un pedido de ayuda”.
Según datos recientes, el suicidio es la segunda causa de muerte entre los 10 y los 29 años. Rivadero señaló que los casos se incrementaron después de la pandemia y advirtió que a nivel mundial se registran entre 700.000 y 800.000 muertes por año.
“Es un número muy alto y debe estar en la agenda de la salud pública. La responsabilidad es colectiva. Sin querer, queriendo, todos podemos hacer mucho”, expresó.
En cuanto a los factores de riesgo, la psicóloga indicó que el suicidio es un fenómeno multidimensional: “No se trata solo de depresión o problemas económicos. Influyen situaciones traumáticas, adicciones, conflictos interpersonales y desigualdades sociales. Lo importante es entender que quien decide quitarse la vida no quiere morir, lo que busca es apagar un dolor insoportable”.
También cuestionó los estigmas sociales: “No es ni valiente ni cobarde quien se suicida. Es alguien que sufre, que siente que no tiene herramientas ni a dónde recurrir”. Y recordó la frase de la última campaña internacional:
“El suicidio es la solución a un dolor momentáneo, pero la muerte es para siempre”.
Respecto al papel de los medios y las redes sociales, la profesional advirtió sobre el riesgo de la desinformación: “Si se comunica desde la concientización y el respeto, puede ser positivo. Pero las noticias sensacionalistas hacen daño, sobre todo a los adolescentes, que son una población muy vulnerable”.
Para cerrar, llamó a reforzar la empatía y la compasión en la vida cotidiana: “No siempre tenemos que tener respuestas. A veces simplemente escuchar sin juicios y preguntar cómo estás puede marcar una gran diferencia. Y siempre es importante acompañar a esa persona a buscar ayuda profesional”.





