«La música es algo que sana»: Leo Acosta impulsa una academia musical para todas las edades

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El músico de 57 años compartió los detalles del proyecto que encabeza en la ciudad, donde busca formar a estudiantes sin distinción de edad ni recursos económicos, promoviendo el arte como una herramienta terapéutica y de transformación personal.

Hace poco tiempo que se radicó en San Francisco, pero Leo Acosta ya transita un camino enfocado en lo que más le apasiona: la música y la enseñanza. De visita en los estudios de Radio Estación, el docente y músico de 57 años presentó la Academia de Música que lleva adelante junto a cuatro amigos, una propuesta enfocada en brindar formación técnica y teórico-práctica a niños, jóvenes y adultos.

Actualmente, el proyecto funciona dentro de la fundación «El Puerto«. No obstante, Acosta remarcó que están en la búsqueda de un espacio propio para continuar expandiéndose y dejar en claro que la propuesta está abierta a toda la comunidad. «Queremos sacarla justamente para eso, porque la música es universal, no es de un solo ámbito», enfatizó.

Una vida atravesada por la guitarra y el rock

A los 57 años, Leo repasa un trayecto que comenzó desde muy joven. Si bien de niño su padre lo envió a tomar clases de guitarra y él prefería el fútbol, fue pasados los 20 años cuando la música inglesa de bandas como Pink Floyd, Eric Clapton y Phil Collins lo atrapó definitivamente. A partir de allí, compró su primera guitarra y comenzó a formarse con el reconocido músico local Ángel Grangetto.

Gabriel Artero y Ángel Grangetto “Tato” anticiparon su presentación en el  Superdomo – Radio Estación

A lo largo de su carrera integró diversos grupos de rock. Entre sus experiencias se destaca su participación en la banda Vértigo, con la cual compuso una canción para la película El precio de la culpa, realizada en Morteros a través del INCAA. Ese trabajo les permitió sonar en la Rock & Pop de Córdoba y llegar a los escenarios de Capitán Blue en el marco de los certámenes pre-Cosquín. Además de enseñar en distintos espacios y tocar en ámbitos religiosos, trabajó durante años en la enseñanza de la guitarra y otros instrumentos.

El valor terapéutico de la música

Para Acosta, la enseñanza trasciende la ejecución de un instrumento; se trata de un canal de expresión y de contención que atraviesa situaciones complejas de la vida.

«La música es algo que sana. Es una terapia que trae un poco de paz en este tiempo tan agitado que estamos viviendo», sostuvo durante la entrevista.

Esa convicción se consolidó a partir de vivencias personales, como cuando cuidó a su padre durante sus últimos años de vida. Su padre padecía mal de Chagas, una condición que le producía complicaciones cardíacas y cuadros de demencia. «A mí me tocaba estar con él y ver cómo pasaban esos momentos… él se relajaba mucho cuando le tocaba canciones«, recordó.

El impacto social de su labor docente también se refleja en historias recientes con sus alumnos. Leo citó el caso de un niño de 12 años que atravesaba un estado depresivo y se mantenía encerrado en su habitación. A partir de un encuentro ocasional en un evento en Villa Concepción del Tío, el joven se acercó a la propuesta, comenzó a asistir los domingos y terminó integrándose como tecladista en el grupo. «Eso lo motiva a uno de poder ir, de hacerse visible«, reflexionó el profesor.

Musicoterapia Aplicada a la Mejora del Aprendizaje - Campuseducacion.com

Dinámica de clases, ensamble y espacio inclusivo

La academia dicta clases a estudiantes de diversas edades y niveles. Cuenta con niños desde los 5, 7 u 8 años que dan sus primeros pasos con la batería o el teclado a través del juego, como así también jóvenes de 20 años y personas adultas de más de 30 que ya cuentan con conocimientos previos.

Las disciplinas abarcadas comprenden batería, teclado, guitarra y bajo. Para garantizar un aprendizaje adaptado a las necesidades individuales, la enseñanza se organiza de forma personalizada e incluye prácticas de ensamble colectivo en las que se coordinan los distintos instrumentos: «Hacemos eso de ensamblar los instrumentos… saber si la batería va acá, el bajo acá, las guitarras… tener pausas y enseñar todo cómo funciona desde ese lugar».

Si bien las clases se concentran los fines de semana, debido a la demanda y para no dejar a nadie afuera, se sumaron horarios los jueves y viernes por la tarde. Asimismo, Leo destacó que se cobra una cuota, pero contemplan la situación de familias que no disponen de los recursos económicos necesarios para que la cuestión financiera no represente una barrera para acceder a la formación.

Quienes deseen comunicarse para consultas e inscripciones pueden contactarse a través de sus redes sociales de Instagram o Facebook (Leo Acosta).

 

 

 

 

 

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