En el marco del cumpleaños número 90 del ingeniero y doctor honoris causa Heriberto Antonio Pronello, la ciudad de Morteros será escenario de un hecho excepcional: el reencuentro del diseñador, el fabricante original y la única unidad existente en el mundo de la motoneta Saborul Junior, restaurada por Alberto Barrios y Raúl Giaccardi.
La historia comenzó como un proyecto personal y terminó convirtiéndose en una verdadera responsabilidad patrimonial. “Habernos enterado que esta motoneta tenía una historia, una importantísima historia, determinó que no podíamos fallar en relación a restaurar esta moto”, afirmó Barrios. Y remarcó: “Es única en el mundo”.
La unidad permaneció durante años en un galpón, hasta que Barrios descubrió que había sido diseñada por Pronello. Tras contactarlo, comprendió la dimensión de lo que tenía entre manos: “Yo tenía un pequeño gran pedazo de historia. Un tesoro”.
La emoción alcanzó su punto máximo cuando el propio Pronello volvió a verla después de más de seis décadas. “Él hacía más de 60 años que no veía esta moto. La acariciaba como si fuera encontrarse después de tantos años con un hijo”, relató Barrios.

El proyecto de restauración se realizó contra reloj para presentarla en distintos eventos, entre ellos Autoclásica, considerada una de las muestras más relevantes del continente. Tras defender sus características técnicas ante el jurado, la motoneta recibió el primer premio “Ricardo Larguía” al mejor diseño de fabricación nacional.
“Jamás fue imaginable estar en ese podio. Y en ese momento el premio nos lo entregó Heriberto Pronello”, recordó Barrios, todavía conmovido.
Giaccardi explicó que el reconocimiento no fue casual. “En el año 58, don Gerardo Sara le encarga a Pronello una motoneta dirigida al público femenino y joven. Y vaya si le diseñó una motoneta con esas características, porque todavía no ha sido superada por la competencia”.

Entre sus innovaciones, destacó que se trata de una estructura completamente autoportante, sin chasis ni carrocería tradicional: “No tiene chapa, ausencia total de chapa. Es similar a una caparazón de tortuga”. Fue construida con materiales compuestos —resina epoxi, poliuretanos y tejido de vidrio—, algo inédito para la época. Además, incorpora transmisión cardánica sin cadena y un avanzado sistema de canalización de aire para refrigerar el motor, resolviendo un problema habitual en las motonetas de los años 50.
La restauración fue un trabajo colectivo que incluyó a especialistas en pintura y mecánica. Una condición clave para competir en Autoclásica era que el vehículo estuviera en funcionamiento. “El escenario tiene una normativa particular: no podés subir si el vehículo no está en marcha. Y el vehículo marchó”, subrayó Barrios.
El homenaje en Morteros tendrá un componente histórico adicional: la presencia de Gerardo Glicerio Sara, fabricante original de la motoneta, quien se reencontrará con Pronello y la unidad restaurada.
“Se van a encontrar el constructor, el diseñador y la motoneta. Es un alineamiento de planetas”, definió Barrios.

De cara al futuro, el equipo inició gestiones para postular la Saborul Junior ante Guinness World Records, con el objetivo de que sea reconocida por su estructura autoportante de material compuesto, inédita en su tiempo. “Sentimos una responsabilidad. Intentar que esta moto sea reconocida en el mundo”, sostuvo Barrios. Y agregó: “Ninguna de las cinco o seis marcas más importantes de la década del 50 tuvo una motoneta con este tipo de estructura”.
Mientras tanto, la prioridad inmediata es el cumpleaños de Pronello: “Queremos festejar sus 90 años, juntarnos con el fabricante y con la motoneta es una alegría tremenda”, expresó Giacardi.
El viernes, en Morteros, no será solo un festejo de cumpleaños. Será la celebración de una pieza única de la ingeniería argentina y de un reencuentro que atravesó más de seis décadas de historia.




