La talentosa porteña de 16 años que programa robots para salvar vidas

1475127w850h476c.jpg

La joven estudiante, Martina Talamona, acumula varios títulos internacionales en robótica de rescate y viaja en junio a Incheon, Corea Del Sur, para competir en la RoboCup 2026, donde sus robots autónomos simulan la localización de víctimas en desastres sin exponer a los rescatistas.

A sus 16 años, Martina Talamona ya es una de las figuras más destacadas de la robótica juvenil argentina. Estudiante del Colegio Galileo Galilei de Almagro (Ciudad de Buenos Aires), la adolescente acumula tres podios en competencias internacionales y se prepara para representar al país en la RoboCup Internacional 2026, que se realizará del 30 de junio al 6 de julio en Incheon, Corea del Sur.

Todo comenzó en casa como un juego familiar. Su padre, que trabaja en sistemas, le proponía ejercicios de lógica y programación los sábados. Aquello que empezó como un hobby recreativo se convirtió en una verdadera pasión. A los 14 años dio el salto competitivo al incorporarse al equipo sub-19 de la Universidad Abierta Interamericana (UAI), y desde entonces no paró de cosechar logros, siempre en la exigente categoría Rescate Simulado.

En esta disciplina, los participantes programan robots autónomos que deben recorrer laberintos virtuales que simulan zonas de desastre. En solo ocho minutos, los robots detectan víctimas, identifican materiales peligrosos, evitan obstáculos y generan un mapa preciso para que los rescatistas reales puedan actuar sin exponerse al peligro. Las habilidades involucradas incluyen matemática, trigonometría, algoritmos de movimiento y procesamiento de imágenes.

Martina Talamona, argentina en RoboCup 2026 con robot para rescate -  PEHUENIA ONLINE

Entre sus logros destacan:

  • Campeona en Eindhoven 2024
  • Campeona en la RoboCup Américas de Pensilvania 2025
  • Tercer puesto en el mundial de Salvador de Bahía 2025

Compite junto a su compañero Ramiro Francavilla y cuenta con el mentorazgo de Emanuel Hamui, estudiante de la UAI. “El trabajo es honesto y eso nos tranquiliza a todos”, destaca Martina, quien además enfatiza la importancia del trabajo en equipo y la humildad.

Además de la robótica, Martina disfruta de la lectura, la fotografía y el dibujo. Sueña con seguir en el mundo de la tecnología, aunque todavía no definió su carrera universitaria. “Llegar a casa y ponerme frente a la computadora es algo que me encanta”, confiesa.

Su historia ya inspira a muchos jóvenes en todo el país y demuestra que, con pasión y dedicación, se pueden desarrollar soluciones tecnológicas con impacto real en situaciones de emergencia.

Designaron al nuevo presidente del Museo Evita

La historia íntima de cómo viven los empleados de ANSES la antesala de los retiros voluntarios y despidos

Compartí esta noticia