Los mercados brasileños anticipan fuertes caídas tras la victoria de Lula: “Va a ser un día difícil”

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Los inversores esperaban un triunfo de Flávio Bolsonaro y ahora se preparan para una jornada de alta volatilidad. Un fondo que sigue a las acciones brasileñas en Nueva York caía un 27% antes de la apertura, mientras crece el temor a una ola de ventas que obligue a suspender las operaciones.

Los mercados financieros de Brasil se preparaban para una jornada complicada tras la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta presidencial. El resultado sorprendió a los inversores, que en su mayoría habían apostado por un triunfo de Flávio Bolsonaro y esperaban un giro hacia una política fiscal más restrictiva.

Las primeras señales anticipaban fuertes pérdidas. Un fondo cotizado en bolsa (ETF) que sigue a las acciones brasileñas en Nueva York se desplomaba un 27% en las operaciones previas a la apertura, luego de que otro instrumento similar cayera un 15% en Japón, su peor desempeño desde 2008.

En paralelo, los contratos de derivados de divisas negociados en Chicago mostraban al real en 5,55 por dólar, un movimiento que implicaba una depreciación superior al 10% frente al cierre del viernes, aunque ese indicador no representa directamente la cotización oficial de la moneda.

“Va a ser un día difícil. El mercado va a recalibrarlo todo”, afirmó Bruno Funchal, CEO de Bradesco Asset Management. El directivo señaló que el resultado tomó por sorpresa a los operadores y que el mercado intentaba comprender sus implicancias.

Las mesas de operaciones de San Pablo anticipaban ventas tan intensas que podrían activarse los llamados circuit breakers, mecanismos que interrumpen temporalmente las negociaciones cuando las caídas superan determinados límites.

En el caso del índice bursátil Ibovespa, una baja del 10% activa una suspensión de 30 minutos. Si, tras la reanudación, las pérdidas llegan al 15%, las operaciones se interrumpen durante otra hora. Ante una caída del 20%, la bolsa B3 puede determinar cuánto tiempo mantener la suspensión.

La última vez que las acciones brasileñas activaron este mecanismo fue a comienzos de 2020, durante la crisis provocada por la pandemia de coronavirus.

La corredora Monte Bravo había estimado que el Ibovespa podía caer un 11% durante la primera hora de operaciones si Lula ganaba. Además, una encuesta de Citigroup a 73 inversores indicó que la mayoría esperaba una caída de al menos el 5% del real y un aumento superior a un punto porcentual en las tasas de los swaps.

La victoria de Flávio Bolsonaro era considerada el escenario más probable por buena parte del mercado, especialmente después de su ventaja en la primera vuelta. Esa expectativa había impulsado las acciones brasileñas y atraído miles de millones de dólares en inversiones extranjeras.

Entidades financieras como UBS Global Wealth Management, Morgan Stanley, JPMorgan Chase y Citigroup habían expresado una visión favorable sobre los activos del país ante la posibilidad de un ajuste fiscal que permitiera reducir las tasas de interés.

Sin embargo, el triunfo de Lula, que obtuvo el 51,8% de los votos frente al 48,2% de Bolsonaro, obligó a revisar esas posiciones.

“Los mercados no estaban posicionados para esto. Lo que estamos viendo en Tokio es el desarme de la apuesta electoral: el rally posterior a la primera vuelta se está revirtiendo casi de golpe”, explicó Anna Wu, estratega de inversiones y fundadora de Floodlines Research.

Uno de los principales interrogantes de los inversores es el rumbo fiscal que adoptará Lula durante su cuarto mandato. El presidente ha impulsado medidas orientadas a mejorar los ingresos de los trabajadores y estimular el consumo, pero los mercados cuestionan su capacidad y voluntad para contener el déficit público.

La deuda de Brasil supera el 80% del producto bruto interno (PBI), mientras que una parte importante del presupuesto está comprometida por gastos obligatorios. A esto se suman dificultades económicas, como el elevado nivel de morosidad de los hogares y los problemas de pago de empresas y productores agropecuarios.

Las dudas sobre la política fiscal ya habían provocado fuertes ventas a fines de 2024, cuando el real llegó a un mínimo histórico y se vieron afectados distintos activos financieros.

Pese a esos antecedentes, los mercados brasileños habían mantenido una trayectoria volátil, aunque positiva, durante el tercer mandato de Lula. Las elevadas tasas de interés también habían favorecido operaciones financieras que buscan obtener ganancias aprovechando las diferencias entre los rendimientos de distintos mercados.

Los analistas prevén que parte de las inversiones realizadas ante una posible victoria de Bolsonaro se revierta. Alvaro Vivanco, estratega de Wells Fargo, había anticipado que el real podía debilitarse hasta 5,30 por dólar tras una victoria sorpresiva de Lula. Por su parte, Guilherme Abbud, CEO de Persevera Asset Management, estimó que la moneda podía depreciarse un 7% y consideró posible una interrupción de las operaciones bursátiles.

“Podría ser algo peor porque los movimientos a la baja tienden a involucrar más pánico y órdenes de stop-loss impulsadas por las emociones”, advirtió Abbud.

Entre los inversores también persiste la expectativa de que el mercado termine estabilizándose. Cathy Hepworth, responsable del equipo de deuda de mercados emergentes de PGIM, anticipó una recalibración significativa, aunque sostuvo que la reacción podría moderarse con el tiempo.

Por ahora, la atención está puesta en la reapertura de los mercados y en las primeras señales que dé el nuevo escenario político sobre el rumbo económico de Brasil.

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