El pasado noviembre concluyó con éxito el ciclo de capacitación sobre Conservación del Patrimonio Cultural, Histórico y Arquitectónico en la ciudad de San Francisco, una iniciativa de relevancia regional dictada por la magíster Felicitas Asbert y el arquitecto Gonzalo Pagani, especialistas de la Agencia Córdoba Cultura.
Este programa, que contó con la articulación de la Escuela Superior de Bellas Artes “Dr. Raúl Villafañe” y el Archivo Gráfico y Museo Histórico de la Ciudad.
Durante el transcurso del mes de enero, Radio Estación 102.5 dedicará un espacios para la difusión de cada uno de los 18 proyectos finales desarrollados en el Ciclo.
Hoy destacamos el análisis del Monumento a José Bernardo Iturraspe, realizado por Gastón Omar Corti.

José Bernardo Iturraspe: El visionario detrás de la fundación de San Francisco
Para comprender la magnitud del monumento objeto de estudio, es imperativo analizar la trayectoria de José Bernardo Iturraspe.
Nacido en la ciudad de Santa Fe el 30 de julio de 1847, hijo de José Iturraspe Gálvez y María del Carmen Freyre, el fundador de San Francisco creció en un entorno marcado por la actividad política y empresarial. Desde temprana edad, Iturraspe demostró una capacidad intelectual sobresaliente, aprendiendo el idioma alemán en la colonia Esperanza a los 12 años, lo que le permitiría más tarde interactuar con las crecientes olas de inmigrantes europeos en la región.
Su vida estuvo ligada a la gestión de tierras y la industria molinera. El 9 de septiembre de 1886, fundó la colonia de San Francisco en tierras adquiridas a Crisólogo Oliva, en el marco de una política de colonización impulsada por el gobierno de la provincia de Córdoba.

Este proceso de fundación no fue un hecho aislado, sino parte de una red de colonias que incluyeron también a Freyre y Colonia Iturraspe. La llegada del Ferrocarril Central Córdoba en 1888 desplazó el núcleo urbano desde su ubicación original (hoy Plaza San Francisco) hacia la zona de la estación, consolidando el perfil productivo y comercial que caracteriza a la ciudad hasta la actualidad.
La faceta política de Iturraspe también fue de gran relevancia. Durante su gobernación en Santa Fe, enfrentó una deuda pública masiva bajo la máxima «Gobernar es pagar», comprometiendo incluso su patrimonio personal para estabilizar las finanzas provinciales. Su gestión fue descrita como progresista y abierta a todos los sectores sociales, sentando las bases de una administración basada en la disciplina presupuestaria y la concordia política.
El escultor Miguel Pablo Borgarello: Arte y memoria en la piedra
El monumento a Iturraspe no es solo un homenaje histórico, sino una de las obras cumbres del artista plástico Miguel Pablo Borgarello. Nacido en 1906 en la provincia de Santa Fe y fallecido en 1995 en Córdoba, Borgarello fue un creador prolífico que destacó en la escultura, la pintura y el grabado. Su formación artística bajo la tutela de maestros como Emiliano Gómez Clara y Carlos Camilloni le permitió desarrollar un lenguaje de «acento universal», caracterizado por una conexión invariable entre el volumen y el espacio.
La relación entre Borgarello y San Francisco es profunda. Aunque el artista expuso en centros internacionales como Italia, Marruecos y España, gran parte de su legado se encuentra en esta ciudad cordobesa. Además del monumento al fundador, Borgarello diseñó el Monumento a la Madre (inaugurado en 1958) y proyectó una obra estatuaria monumental en homenaje a Eva Perón que, por vaivenes políticos, nunca llegó a realizarse. La trascendencia de su figura en el proyecto de Corti se ve reforzada por un hecho simbólico de alto impacto: las cenizas del escultor descansan desde 1998 en la cripta sur del propio monumento a Iturraspe, uniendo de manera permanente al creador con su obra más relevante.

El Monumento a Iturraspe: Análisis de un hito urbano
Ubicado en la Plaza Vélez Sarsfield, sobre la Avenida del Libertador Norte, el monumento se erige como una presencia sólida en el espacio público. Su construcción fue el resultado de décadas de gestiones que la prensa local calificó durante mucho tiempo como una «deuda impaga» de la ciudad con su fundador. Tras varios proyectos truncos en las décadas de 1920 y 1930, la obra finalmente se concretó e inauguró el 9 de septiembre de 1968, coincidiendo con el aniversario de la ciudad.
El conjunto alcanza una altura total de 15 metros. El diseño de la base y el pedestal fue responsabilidad del arquitecto Oclir Badino, mientras que la construcción técnica fue ejecutada por Eros y Amadeo Molinelli. La estructura emplea piedra reconstituida de mármol y un pedestal de piedra, materiales seleccionados por su durabilidad y su capacidad para integrarse armónicamente con el entorno arbolado de la plaza.

El trabajo de Corti aplica una metodología de valoración que permite desglosar la importancia del monumento en múltiples dimensiones.
Desde el punto de vista histórico, el monumento narra la historia de la fundación de la ciudad, ya que contiene los restos del fundador, las cenizas del escultor y copias del acta de fundación. En términos estéticos, presenta una calidad artística reconocida de Borgarello, con integración de figuras alegóricas y un equilibrio compositivo destacado. En su dimensión simbólica, representa la unión entre el origen de la ciudad, Iturraspe, y la expresión cultural local encarnada en Borgarello. En cuanto al valor social, funciona como punto de encuentro comunitario y como escenario tradicional de actos públicos y conmemoraciones oficiales. Finalmente, su valor físico se expresa en su carácter monumental —con una altura aproximada de 15 metros— y en el uso de materiales que le otorgan una presencia sólida dentro de la trama urbana.
Un detalle técnico de gran relevancia señalado en la investigación es la presencia de copias del acta de fundación en el interior de la estructura.
Este elemento convierte al monumento en una verdadera “cápsula del tiempo” que resguarda la legitimidad jurídica y administrativa de San Francisco, elevando su estatus de mera escultura a documento histórico tridimensional.

Diagnóstico del estado de conservación y análisis de riesgos
A pesar de que el estado de conservación general se califica como «Bueno», el relevamiento de Corti identifica patologías incipientes que requieren una intervención proactiva para evitar daños irreversibles.
El análisis técnico detecta que la piedra reconstituida, al ser un material poroso, es susceptible a la acción de agentes ambientales y antrópicos. La exposición directa a la intemperie en una plaza con abundante vegetación genera un microclima específico que debe ser monitoreado.
La presencia de grietas, aunque leves, es el síntoma más preocupante. En la piedra reconstituida, estas fisuras actúan como canales de entrada para el agua de lluvia, la cual puede acarrear contaminantes o provocar tensiones internas por ciclos de humectación y secado. Asimismo, el entorno arbolado favorece la acumulación de depósitos de aves (guano), que poseen componentes químicos ácidos capaces de degradar la superficie de la piedra si no se retiran periódicamente.


Las propuestas de intervención técnica de Corti
El objetivo central del informe de Corti es transitar de un modelo de gestión reactivo a uno proactivo. Para ello, propone una serie de acciones técnicas y administrativas que garanticen la permanencia del monumento para las generaciones futuras.
La primera fase del tratamiento debe enfocarse en detener los procesos de degradación física. Se sugiere realizar un estudio técnico profundo con especialistas en restauración para determinar el origen de las grietas identificadas. Una vez diagnosticada la causa, se debe proceder a una limpieza profesional que no utilice métodos abrasivos, seguida del sellado de fisuras con materiales que posean un coeficiente de dilatación térmica compatible con la piedra original.
Un punto innovador en la propuesta es la aplicación de un tratamiento hidrofugante de última generación. Este producto debe actuar como una barrera invisible que impida la absorción de agua líquida pero permita que el material «respire» (difusión de vapor de agua), evitando así la acumulación de humedad interna que podría causar desprendimientos por heladicidad o cristalización de sales.
El monumento es vulnerable a factores externos derivados de su ubicación en un área de alto tránsito. Para mitigar el riesgo de vandalismo, el informe recomienda la instalación de un sistema de iluminación estratégica. Esta medida no solo realza la belleza plástica de la obra de Borgarello durante la noche, sino que funciona como un mecanismo disuasorio natural. El concepto de «vandalismo de reflector» mencionado en el curso alude a la importancia de que la luz no dañe el material por calor excesivo o radiación UV, debiendo optarse por tecnologías LED frías y bien posicionadas.
Asimismo, se propone la creación de un protocolo de mantenimiento rutinario que incluya tareas menores pero críticas, como la limpieza de canaletas de drenaje en la base del monumento y el despeje de desagües cercanos en la plaza, evitando encharcamientos que alimenten la humedad ascendente.
Sinergia institucional: ESBA, Archivo Gráfico y Agencia Córdoba Cultura
El desarrollo de estos proyectos fue posible gracias a la colaboración de tres instituciones clave. La Escuela de Bellas Artes «Dr. Raúl Villafañe» (ESBA) actuó como la sede y el motor pedagógico del curso, reafirmando su compromiso con la formación de ciudadanos capaces de intervenir creativamente en su realidad. Por su parte, el Archivo Gráfico y Museo Histórico de la Ciudad de San Francisco aportó el acervo documental y la experiencia en investigación que permitieron sustentar históricamente cada propuesta.
La Agencia Córdoba Cultura, a través de sus especialistas, proporcionó el marco metodológico necesario para que los trabajos finales no fueran solo investigaciones teóricas, sino planes de acción viables. Esta articulación demuestra que la conservación del patrimonio es una responsabilidad compartida que requiere del saber técnico, el apoyo político y el interés de la comunidad.

Perspectivas futuras para la conservación del Monumento a José Bernardo Iturraspe
El estudio sobre el Monumento a José Bernardo Iturraspe representa una síntesis de lo aprendido en la capacitación de la Agencia Córdoba Cultura: la necesidad de una mirada interdisciplinaria que combine la historia, el arte, la técnica y la comunicación.
El desafío para el año 2026 será convertir estas propuestas académicas en políticas públicas efectivas.
La preservación del legado de Iturraspe y la genialidad de Borgarello no es solo una tarea técnica de restauración, sino un acto de justicia histórica que asegura que el origen y la identidad de la comunidad permanezcan sólidos y vigentes en el tiempo.
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