Néstor Cachiarelli: un legado de 43 Años de historia en el «mundo de la noche»

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Un 2 de mayo de 1982, mientras el país vivía el dolor de la guerra de Malvinas, un grupo de jóvenes estudiantes del último año del secundario comenzaba a transitar un camino que marcaría para siempre la vida nocturna de San Francisco y la región. Entre ellos estaba Néstor Cachiarelli, quien, desde ese día, jamás dejó de ser parte del mundo de la noche.

Lo que comenzó como una iniciativa estudiantil para recaudar fondos para su fiesta de egresados, se transformó en una vocación y en un emprendimiento de vida. “Ese día, mientras la guerra se llevaba adelante, nosotros abrimos por primera vez para juntar chocolates para los soldados. Fue una mezcla de emociones que nunca olvidé”, recuerda Néstor.

Una carrera forjada en luces y música

Junto a tres amigos, y tras finalizar la secundaria, empezaron a trabajar formalmente en el ambiente nocturno. Luego llegaría la inauguración de otras discotecas, pero la gran explosión llegaría más tarde con la construcción de Atlantis, inaugurada el 16 de marzo de 1987, discoteca que se convirtió en un ícono de la región y que, hasta el día de hoy, no cerró un solo sábado en 38 años, salvo durante la pandemia por orden gubernamental.

“Atlantis fue revolucionaria. Incorporamos estructuras, pasarelas, luces robóticas y láser en un momento donde eso sólo se veía en Bariloche o Buenos Aires. Estábamos al nivel de las mejores del país”, afirma Cachiarelli.

Albatros

El secreto de la permanencia

Más allá de la innovación, Cachiarelli destaca el valor humano y la inclusión como pilares del éxito. “Atlantis nunca discriminó. Nuestra única política de restricción es por conducta, no por religión, raza o aspecto. Además, es una disco para mayores: mujeres desde 25 y hombres desde 30 años”.

Hoy, desde más de 50 localidades acuden personas cada fin de semana. “Es una reunión de amigos más que una disco. Muchos vienen desde hace años, algunos ya traen a sus hijos”, comenta con orgullo.

Un imperio de 23 discotecas

La trayectoria incluye la creación o concesión de 23 discotecas, entre ellas: La Calle, La Nave, Margarita Pub, Pelipi Pub, Zoom, Cinema, y muchas más, en localidades como Las Rosas, Morteros, San Vicente y San Francisco.

Reseña por fechas: Albatros (1982), Xeraos (1983), Absorción (1988), La Calle Eelectric Dance (1989), El Banco Disco (1990), La Gondola del Pub (1993), Fellini Pub – La Nave Megadisco (1994), La Calle Dsicotheque (1997), La Calle en Carlos Pellegrini (1998), Fellini Pub, Los Años Locos Resto Dance y Atlantis Las Rosas (1999), La Calle Electric Dance en San Vicente (2000), Margarita Pub (2001), Zoom (2002), Puerto Madero (2006), Casa Blanca Resto Bar (2007) y Hollywood Resto Dance (2008).

A la par de esos boliches del empresario y socios, brillaron otros como por ejemplo «Kein» que aún se recuerda como referente de una época. 

Además, preside la Cámara de Discotecas del Oeste Cordobés y forma parte de la Cámara Nacional de Discotecas, en contacto con referentes de todo el país.

La Calle electric dance

Reinventarse en la adversidad

Durante la pandemia, con 21 meses de cierre obligatorio, fundó una empresa de dietética para mantener a su personal trabajando. “Fue una etapa durísima. Pero teníamos claro que nadie iba a quedarse sin su sustento”, cuenta.

La vida detrás de la noche

Abogado de profesión, empresario por vocación, afirma que nunca fumó ni bebió. «Siempre dije que estar sobrio es lo que me permitió seguir adelante todos estos años, cuidarme y cuidar a los demás», reflexiona.

Reconoce que su compromiso con la noche ha tenido costos personales: domingos sin sus hijos, viajes postergados, decisiones difíciles. “Pero cuando uno ama lo que hace, como decía mi abuela, ‘como gusto no pica’. Me sigue emocionando llegar cada sábado como si fuera el primero”.

Un legado que sigue creciendo

En 2008, amplió Atlantis con la creación de Hollywood, una disco para un público aún más adulto, funcionando como espacio independiente o conjunto. Desde el techo abierto al láser, de la inclusión a la perseverancia, Cachiarelli no solo creó espacios para bailar, sino para vivir historias.

Los boliches del recuerdo: Albatros

Recordamos los viejos boliches de la ciudad: «La Calle»

 

Otros boliches que marcaron historia en las noches de San Francisco.

Confitería bailable «Kein»

Escala 3

El Pub 

Grandes shows en «El Gigante» de Bomberos Voluntarios 

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