El pasado noviembre concluyó formalmente el ciclo de capacitación sobre Conservación del Patrimonio Cultural, Histórico y Arquitectónico en la ciudad de San Francisco, una iniciativa de formación técnica y comunitaria que dejó una marca significativa en la gestión de los bienes culturales del departamento San Justo.
Este programa, dictado por especialistas de la Agencia Córdoba Cultura y coordinado junto a la Escuela Superior de Bellas Artes “Dr. Raúl Villafañe” y el Archivo Gráfico y Museo Histórico, permitió la gestación de diversos proyectos de intervención y diagnóstico.
Durante este mes de enero, Radio Estación 102.5 difunde detalladamente cada uno de los 18 trabajos realizados por los alumnos durante el ciclo.
Hoy destacamos el plan de conservación realizado por Ricardo Marlatto y Edgardo Valdemarín sobre el edificio emblemático de Tiro Federal Argentino de San Francisco, actual sede del Club Tiro y Gimnasia.

El Tiro Federal de San Francisco: Génesis e identidad de un símbolo local
El análisis detallado sobre el edificio del Tiro Federal Argentino de San Francisco, elaborado por Ricardo Marlatto y Edgardo Valdemarín, profundiza en las dimensiones históricas, arquitectónicas y sociales de una institución fundada en 1893.
Este club es reconocido como el de tiro más antiguo de la provincia de Córdoba y representa un testimonio vivo de la colonización suiza y alemana en la región de San Justo. El chalet sede, construido en la primera década del siglo XX, constituye una anomalía estilística deliberada en un contexto urbano dominado por la arquitectura de influencia italiana, adoptando en su lugar un diseño de estilo centro-norte europeo o suizo.
La constitución oficial de la Sociedad Tiro San Francisco ocurrió el 12 de abril de 1896, aunque la institución ya registraba actividades desde 1893. La narrativa histórica recuperada menciona que el señor Pedro Martinetti convocó a un grupo de vecinos en un bar emblemático de la época llamado «Jardinetto», ubicado en lo que hoy es la Avenida del Libertador Norte 65. Este lugar es descrito con una «florida estampa», decorado con macetones de barro cocido, madreselvas y jazmines del Cabo, siendo el escenario donde se gestaron las primeras actas de la sociedad. Entre los fundadores se encontraban figuras prominentes de la colonia como Carlos Boero, Augusto Lanfranchi, los hermanos Soucy, y representantes de localidades vecinas como Devoto y María Juana.
La formación de estas sociedades de tiro a finales del siglo XIX no era meramente recreativa, sino que respondía a una necesidad de organización de las colectividades europeas para la defensa y la integración ciudadana en su patria adoptiva. Según investigaciones históricas, los inmigrantes suizos trajeron la práctica del tiro como un deporte nacional que, en Argentina, se transformó en una actividad obligatoria bajo la premisa de la defensa nacional.
El desarrollo del Tiro Federal de San Francisco estuvo intrínsecamente ligado a la política de defensa del Estado Nacional.

El 27 de mayo de 1901, bajo la presidencia del General Julio Argentino Roca, se creó por decreto la “Inspección de Sociedades de Tiro”. Esta iniciativa fue impulsada por el Teniente General Pablo Ricchieri, Ministro de Guerra y creador de la Ley del Servicio Militar Obligatorio, con el fin de unificar la instrucción y práctica de tiro en todo el territorio argentino.
Posteriormente, en 1905, se estableció la Dirección General de Instrucción de Tiro y Gimnasia, la cual subordinó de forma directa a los polígonos y gimnasios oficiales. Esta normativa transformó a las sociedades de tiro en instituciones mixtas que fomentaban tanto la puntería como el desarrollo físico, bajo el lema que aún hoy se lee en muchos de estos edificios: “Aquí se aprende a servir a la patria”. Los polígonos se concebían como espacios de formación ciudadana donde los inmigrantes, al empuñar el fusil de guerra, reafirmaban simbólicamente su identidad argentina.
Valoración arquitectónica del «Castillo» del Tiro Federal
El edificio principal del club, conocido popularmente como el «Castillo», es una construcción de ladrillo común trabajado a la vista que se destaca por su singularidad estilística. A diferencia de la mayoría de las edificaciones de la época en San Francisco, que seguían patrones italianizantes, el Tiro Federal optó por un estilo centro-norte europeo que reflejaba el origen de sus fundadores.
El diseño arquitectónico presenta una simetría especular con un eje que atraviesa la puerta principal. La fachada cuenta con entrantes y salientes que generan un juego de luces y sombras, acentuando la verticalidad del conjunto a pesar de sus dimensiones horizontales. Entre los elementos más distintivos se encuentran los remates almenados del coronamiento y una cubierta de zinc con pendientes de 45 grados, típica de las construcciones de montaña adaptadas a la llanura pampeana.
De acuerdo con el relevamiento de Marlatto y Valdemarín, originalmente se construyeron treinta y cuatro polígonos con características arquitectónicas similares en toda la Argentina, siguiendo los modelos de los polígonos de campaña europeos.
El edificio de San Francisco es el único con estas características que permanece en pie en todo el territorio nacional, lo que le otorga un valor de unicidad absoluta para el patrimonio histórico del país.

De Sociedad de Tiro a Club Multifuncional
La historia de la institución es una crónica de adaptación y resiliencia. El 23 de septiembre de 1915, la Sociedad Tiro Federal se fusionó con «La Sportiva», otra entidad deportiva local, dando origen al actual Club Tiro y Gimnasia. Esta fusión marcó la expansión de las actividades hacia el fútbol, el tenis y otros ejercicios físicos, consolidando al club como un centro cultural y recreativo fundamental para la sociabilidad de San Francisco.
A principios del siglo XX, el Tiro Federal no solo era un espacio de entrenamiento militar, sino también un punto de encuentro para bailes de caridad, banquetes y «kermesses» que fortalecían el tejido social de la ciudad.
Crónicas de la época describen la circulación constante de peatones los domingos por la mañana, quienes acudían al polígono para observar las prácticas de tiro, convirtiendo la actividad en un espectáculo comunitario. Este sentido de pertenencia se mantuvo vivo a través de las décadas, permitiendo que la institución sobreviva incluso en periodos de inactividad de su función original.

Diagnóstico y factores de riesgo del «Castillo»
A pesar de que el estado de conservación es calificado como bueno, el análisis técnico identifica una serie de patologías y riesgos que amenazan la integridad del edificio a largo plazo. La ubicación estratégica sobre la Avenida Rosario de Santa Fe, que coincide con el trazado de la Ruta Nacional 19, expone al inmueble a una vibración constante generada por el tráfico pesado, así como a la acumulación de smog que afecta las superficies de ladrillo visto.
Los investigadores detectaron humedades sectorizadas en los muros, atribuibles a la ausencia de una capa aisladora original, una característica técnica común en las construcciones de principios del siglo XX. Esto provoca que la humedad natural del suelo ascienda por capilaridad, afectando la estabilidad de los materiales. Asimismo, identificaron desprendimientos en las cornisas y remates almenados debido al desgaste de las juntas y la falta de mantenimiento especializado.
Otros factores de riesgo incluyen:
- Vegetación próxima: La presencia de árboles de bajo porte muy cerca de la fachada retiene humedad y puede afectar los cimientos.
- Elementos agresivos externos: Tendidos de cables eléctricos y artefactos de iluminación modernos que no respetan la estética original y pueden generar daños físicos en la mampostería.
- Intervenciones inadecuadas: Repintes y reparaciones previas donde utilizaron materiales incompatibles con la porosidad del ladrillo original.

El plan de acción de Marlatto y Valdemarín
Marlatto y Valdemarín proponen una estrategia integral de preservación basada en los principios de mínima intervención y máximo respeto por la concepción original de la obra. Se subraya que toda acción de conservación debe orientarse a jerarquizar los espacios y a un tratamiento adecuado de las superficies de ladrillo y de la ornamentación, evitando alteraciones que desvirtúen su valor histórico y arquitectónico.
En cuanto a las medidas de conservación curativa y preventiva, una de las recomendaciones técnicas más relevantes es evitar el revoque de las paredes exteriores. El ladrillo visto permite la “respiración” natural del muro, facilitando la eliminación de la humedad interna. El recubrimiento de estas superficies provocaría la acumulación de humedad y aceleraría la degradación estructural del edificio. Como alternativa, se propone un plan de “tomado de juntas” con materiales a base de cal compatibles, que permitan restaurar la estanqueidad sin comprometer la ventilación natural.

Dentro de las acciones concretas propuestas, se destaca el mantenimiento de cubiertas, mediante la impermeabilización y pintura de los techos de zinc, con el objetivo de evitar filtraciones, considerada una intervención de prioridad alta. Del mismo modo, la limpieza de desagües resulta fundamental e implica la reparación y el mantenimiento regular de canaletas pluviales para asegurar una correcta evacuación del agua de lluvia, también con prioridad alta.
Otras acciones contempladas incluyen el control de plagas y malezas, que consiste en el desmalezamiento estival y la aplicación de tratamientos contra insectos que afectan a las maderas, con una prioridad media. Asimismo, se plantea una gestión del entorno orientada a la reubicación de cableados y al rediseño de la iluminación exterior considerada agresiva, también con prioridad media.
Finalmente, se establece la creación de un protocolo de restricción de uso, destinado a fijar normas claras que impidan modificaciones estructurales no autorizadas. Esta medida, de prioridad alta, busca garantizar la preservación del edificio a largo plazo y evitar intervenciones que comprometan su integridad patrimonial.

Sinergia institucional: ESBA, Archivo Gráfico y Agencia Córdoba Cultura
El desarrollo de estos proyectos fue posible gracias a la colaboración de tres instituciones clave. La Escuela de Bellas Artes «Dr. Raúl Villafañe» (ESBA) actuó como la sede y el motor pedagógico del curso, reafirmando su compromiso con la formación de ciudadanos capaces de intervenir creativamente en su realidad. Por su parte, el Archivo Gráfico y Museo Histórico de la Ciudad de San Francisco aportó el acervo documental y la experiencia en investigación que permitieron sustentar históricamente cada propuesta.
La Agencia Córdoba Cultura, a través de sus especialistas, proporcionó el marco metodológico necesario para que los trabajos finales no fueran solo investigaciones teóricas, sino planes de acción viables. Esta articulación demuestra que la conservación del patrimonio es una responsabilidad compartida que requiere del saber técnico, el apoyo político y el interés de la comunidad.

Perspectivas futuras para la conservación del edificio de Tiro Federal Argentino sanfrancisqueño
El caso del Tiro Federal de San Francisco ejemplifica cómo un bien puede trascender su función original —el tiro de guerra— para convertirse en un centro multifuncional que sostiene la identidad de una comunidad.
El desafío para el año 2026 será convertir estas propuestas académicas en políticas públicas efectivas.
La conservación de este edificio, único en su tipo en Argentina, no es solo una tarea técnica de arquitectura, sino un acto de justicia histórica hacia los colonos que lo fundaron y hacia las generaciones futuras que heredarán sus muros.
La investigación de Ricardo Marlatto y Edgardo Valdemarín queda así establecida como un protocolo de referencia para futuras intervenciones, garantizando que el «Castillo» del Tiro Federal continúe sirviendo a su patria, ya no desde la instrucción militar, sino desde la custodia de la memoria colectiva.
Instituto FASTA Inmaculada Concepción: el plan para rescatar un tesoro de barrio Catedral





