La Cámara del Crimen de San Francisco condenó este jueves a prisión perpetua a los tres acusados por el abuso sexual y asesinato de Aralí Vivas, la niña de 8 años que murió en noviembre de 2024 en Brinkmann. La sentencia se conoció en los Tribunales locales, al finalizar un juicio desarrollado con jurados populares y a puertas cerradas.
Los condenados son Rocío Milagros Rauch, madre de la víctima; Ezequiel Matías Simeone, expareja de Rauch y padrastro de la niña; y Cristian Hernán Varela, amigo de ambos. La condena para la mujer fue por mayoría, mientras que en el caso de los dos hombres se resolvió por unanimidad. Los fundamentos del fallo se darán a conocer el próximo 30 de octubre.

La resolución coincidió con el pedido de la fiscal de Cámara, Consuelo Aliaga Díaz, quien había solicitado la pena máxima para los tres acusados. El caso generó una fuerte conmoción nacional, motivando la cobertura de medios de comunicación de alcance nacional. Familiares de Aralí acompañaron el proceso judicial y reclamaron durante meses una condena a perpetua, que finalmente se cumplió.
Cuando conoció su sentencia, la madre culpó a Simeone, su ex pareja, gritándole «drogadicto» y «desgraciado». Allí se la vio notablemente afectada por la situación, requiriendo la intervención de las oficiales presentes.

El alivio de la familia tras el fallo
Tras conocerse la sentencia, Betiana Heredia, prima de la madre de Aralí, expresó su alivio y aseguró que la condena le permitirá recuperar cierta tranquilidad por sus hijos y los demás integrantes de la familia.
“Mis dos hijos van a poder caminar tranquilos. Yo tenía miedo de que esta asesina salga en libertad, que no les dieran la condena que queríamos todos, que estamos acá desde el día uno”, manifestó ante la prensa.
Heredia sostuvo que el temor por la posibilidad de una absolución la acompañó durante todo el juicio. Al ser consultada sobre si consideraba que finalmente se había hecho justicia, respondió: “Sí, sí se hizo”.

No obstante, remarcó que la decisión judicial no puede reparar la pérdida de Aralí. “Ahora mis hijos y sus hermanos van a estar tranquilos, pero no les van a devolver a su hermana”, expresó.
La mujer también cuestionó los argumentos que había escuchado durante el debate por parte de la defensa de Rauch y aseguró que tuvo dudas sobre el resultado del juicio. En sus declaraciones, relató el sufrimiento que atravesó la familia desde el crimen y criticó la conducta que, según su versión, tuvo la madre de la niña en las horas posteriores al hecho.
“Me voy contenta porque ahora voy a abrazar a mis hijos y decirles que se hizo justicia”, afirmó al finalizar, antes de cerrar su testimonio con un mensaje para la niña: “Gracias, Aralí”, con la vista en el cielo. Esto se repitió al retirarse de Tribunales, ya sin la presencia de todos los medios de comunicación.
El crimen que conmocionó a Brinkmann
Aralí fue encontrada sin vida el 2 de noviembre de 2024 en la vivienda de calle Caseros de Brinkmann donde vivía con su familia. El inmueble había sido afectado por un incendio intencional. La investigación determinó que la niña ya había fallecido antes de que comenzaran las llamas y estableció que presentaba lesiones compatibles con abuso sexual y un traumatismo craneal.

Con la condena a prisión perpetua, el tribunal dio por concluido el debate oral, aunque los fundamentos de la sentencia se conocerán a fin de mes. Para la familia de Aralí, el fallo representa el cierre de una etapa judicial atravesada por el reclamo de justicia, aunque, como expresó Heredia, nada podrá devolverles a la niña.
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