Rodolfo Buffa: una vida dedicada a la medicina en San Francisco

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Rodolfo “Rodi” Buffa es médico y desde hace décadas trabaja en San Francisco. Es jefe de la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital J. B. Iturraspe, jefe médico de la Unidad de Terapia Intensiva de la Clínica Regional del Este y coordinador del Comité de Infectología del Hospital Iturraspe, que funciona desde 1992 y abarca todo el departamento San Justo.

Llegó a San Francisco en 1988 para realizar su primera especialidad, Medicina Generalista, en el Hospital Iturraspe. Desde entonces, ese lugar se convirtió en su centro de formación y en el espacio donde desarrolló la mayor parte de su carrera. “Vine para hacer la residencia, pero el hospital se transformó en mi casa profesional. Fui residente, jefe de residentes, instructor docente y seguí creciendo dentro de la institución”, cuenta.

Oriundo de Clusellas, durante varios años viajaba entre su pueblo y San Francisco. “En los primeros tiempos trabajaba como médico de pueblo. Hacíamos de todo: atendíamos partos, operábamos, hacíamos cesáreas. Éramos médicos generales en el sentido más amplio”, recuerda.

Buffa explica que las terapias intensivas de San Francisco hoy son unidades desarrolladas y de alta complejidad, que atienden entre 40 y 60 pacientes por mes en cada institución. “En el hospital tenemos una población más joven, con un promedio de edad entre 40 y 42 años. En la clínica, en cambio, atendemos pacientes mayores, de entre 60 y 65 años”, detalla.

Su vocación nació desde chico. “Mi papá era comerciante, tenía un boliche en el pueblo. Me acuerdo que a los seis años le dije que yo no iba a seguir su trabajo, que quería ser médico”, cuenta entre risas. Esa decisión lo acompañó siempre. En los años 70, cuando aún iba a la escuela secundaria, participó de una campaña de vacunación dentro del Programa Ampliado de Inmunizaciones, donde inoculó a trabajadores de fábricas y del frigorífico local. “Sin saberlo, estaba participando de algo histórico. Fue mi primera experiencia como médico, aunque todavía era un estudiante”, recuerda.

Su ingreso a la infectología se dio casi por casualidad, en 1991, cuando en plena epidemia de cólera en Argentina recibió la orden de hacerse cargo del camión que traía los insumos para combatir la enfermedad. “Yo estaba esperando para entrar a una cirugía y el director del hospital, el doctor Canalis, me pidió que me hiciera cargo. Así empezó todo”, relata. Luego viajó a Córdoba para capacitarse en el Hospital Rawson y más tarde a Tartagal, Salta, donde continuó su formación.

Además de su trabajo hospitalario, Buffa coordina el Comité de Infecciones del Hospital Iturraspe desde hace más de tres décadas, un espacio que genera información y protocolos que luego se aplican en instituciones públicas y privadas de la región.

Fuera del ámbito médico, tiene varias pasiones: la gimnasia, correr, la lectura, la música y el cine. “Me gusta mucho el cine porque mi viejo tenía una sala en el pueblo, y desde chico yo era el operador. Pasaba películas y me encantaba”, cuenta con nostalgia. También practicó pelota paleta, un deporte que debió abandonar por una lesión en la columna, pero que le dejó grandes amistades.

Hoy, con una trayectoria marcada por la vocación y el trabajo constante, asegura que su mayor hobby sigue siendo el mismo de siempre: la medicina. “Me gusta tanto que no lo siento como una obligación. Es parte de mi vida”, resume.

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