En la noche del domingo hubo una muy fuerte discusión entre pasajeros, padres de los mismos y personas dependientes de la Empresa Mar Chiquita por las condiciones en que desarrollaron un viaje.
El relator de Radio Estación 102.5, Ignacio «Nacho» Omedes, fue testigo del momento y brindó detalles de lo ocurrido. «Me genera disconformidad con la empresa, era una falta de respeto lo que se estaba viviendo», expresó.
Si bien el colectivo debía salir a las 21 horas, llegó a la plataforma de la Terminal de Ómnibus pasados 15 minutos. «Se veía que había muchísima gente esperando el colectivo, es más, se veía que por demás de lo que podía llevar el ómnibus», comentó Ignacio.
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Luego de abordar el colectivo, comenzó la disputa por los asientos. «En un momento dado, sube una madre con su hija. Le ceden el asiento que estaba hasta ese momento desocupado, de abajo, el primero individual. La hija tenía una discapacidad motora, por eso iba en alzas de su madre. Acompañando a esta madre, iban diferentes familiares y en un momento, iban más de 8 personas paradas más todas las butacas completas, ósea que arriba también se estaba viviendo la misma situación», dijo.
Y prosiguió: «Una joven de más o menos 22 años, quiere abordar ómnibus y sentarse en su butaca, que era la que estaba sentada esta madre con su hija, y ella reclamaba que el asiento lo había comprado y que ella no tenía problemas en cederle la butaca, siempre y cuando haya otro lugar para sentarse, cosa que no había ya que había muchísima gente parada viajando».
«Se tornó en discusión, lo cual generó un ambiente muy incómodo, debido a que los acompañantes de esta madre con su niña arrancaron a insultar y maltratar a la joven de la ciudad de San Francisco, y en un momento, cuando se decide bajar a estas personas», comentó. Y agregó: «En un momento, el chofer decide calmar las aguas, pero viene el boletero de dicha empresa, y metió mas saña, porque arrancó a meterse con cosas personales de los padres».
A raíz de la situación, Ignacio decidió abandonar el colectivo, junto a otras dos personas, y tomar un servicio en otro horario. «Se estaba viviendo un ambiente muy hostil en el ómnibus, porque los insultos eran moneda corriente», dijo.
Finalmente, el colectivo partió hacia la ciudad de Córdoba con 50 minutos de retraso, y la joven de San Francisco pudo viajar en su butaca, aunque lo hizo con los familiares de la madre y la niña con discapacidad motora.
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